La economía dominicana pisa los talones a la de Ecuador para ubicarse en el octavo puesto de Latinoamérica, en un grupo de 22 países. Pero si nos atenemos a los estimados del Banco Central, ( US$40,723 millones año 2007), entonces superamos a este país suramericano.
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Según datos internacionales, nuestros PIB nominal en el año 2007 fue alrdedor de US$ 36,400 millones. Sólo nos superan países gigantes como Brasil, México, Argentina, Venezuela, Colombia, Chile, Perú .
No se cuenta la economía de Cuba, la cual tiene indicadores muy diferente a todos los países ALCa.
Si se tomara como referencia el PIB por persona, según la paridad del poder adquisitivo, entonces el valor sería US$ 7, 976 por persona (PPA), año 2007, según BC.
Aún más, el referido PIB por persona sería mayor que el de Perú, Jamaica, Ecuador, Colombia, El Salvador.
En el año 2006, el PIB por cada dominicano, de acuerdo a ese parámetro, fue de US$ 7,595. Ese es más del doble con respecto al año 1996.
Las comunicaciones, el turismo y la construcción fueron las claves para el crecimiento real de la economía dominicana. El primero de estos sectores creció casi 7 veces en 10 años.
Influye también la baja inflación, así como la estabilidad y la revalorización del peso en el último trienio.
Al mismo tiempo, el gasto público también subió de 16 a 25% del PIB corriente en el periodo 2000-2006. El sector fiscal está gordo y colorado, con déficit mínimo. Y ahora apuntalado por las donaciones internacionales que se inspiran en Noel.
Este escenario parece el de una novela de Corín Tellado. Aún así, también es real que esa bonanza no sería óbice para la reducción del flujo migratorio por el Canal de la Mona, que se alimenta con nuestro cuarenta y tanto por ciento de muy pobres y chiriperos.
También, detrás del telón hay una deuda del Banco Central, cuya meta a corto plazo es el acumulamiento de 300 mil millones de pesos.
A eso se agrega que el acuerdo Petrocaribe es como un cuento titulado “viva ahora y pague en 25 años”. Es decir, nuestros recien nacidos nacen con una deuda que sería en el año 2032 alrededor de 15 mil millones de dólares petrocaribeños debajo del brazo.
La filosofía es simple: “el que venga atrás…que arree.”
Es tanto así, que hasta a Pepín Corripio le preocupa el impacto que tendría una mala gestión de esa gran oportunidad de financiamiento chavista.
Los sectores agropecuario, manufacturero, minero y vivienda tuvieron una fuerte contracción en el último decenio como % del PIB real.
Las importaciones en el año 2006 fueron casi US$11.2 mil millones, con un déficit histórico de la la balanza comercial de 4.8 mil millones. Es decir, vivimos de espaldas a las exportaciones.
Las remesas, el turismo, las zonas francas y los empréstitos atenúan el impacto de tal déficit comercial.
El economista Pavel Isa advierte sobre la vulnerabilidad a mediano plazo de estas fuentes de divisa. Ya lo de ZF se ve a leguas.
Una mayor capacidad exportadora parece la respuesta apropiada. Pero el requisito sería el mejoramiento de la competitividad nacional.
Y es ahí donde la puerca retuerce el rabo. ¿Qué hacemos o dejamos de hacer para el fortalecimiento de la competitividad nacional?
El mismo documento Plan de Competitividad Sistémica ve el futuro dependiente de un “iluminado presidente”, lo cual en si es una señal deplorable, sobre un asunto donde está en juego el Estado y el futuro desarrollo socioeconómico de República Dominicana.
Por eso y algo más, en el Indice Global de Competitividad 2007 no estamos tan agraciados, principalmente en institucionalidad.
En el ámbito de 24 economías latinoamericanas, PR tiene la posición 2 y RD la 17.
El reporte del Foro Económico Mundial pondera bien algunas de las ventajas competitivas del país. En primer lugar, enumera un mercado de 9 millones de dominicanos y una indeterminada cantidad de haitianos, agregaría.
Disponemos de una gran cantidad de tecnologías muy diversas y de última generación. En telecomunicaciones estamos muy bien.
Además, aquí las carreteras principales y los aeropuertos son excelentes. Particularmente, el Puerto de Punta Caucedo es bueno.
La inflación es baja. La moneda disfruta de 3 años de estabilidad. Las reservas netas del Banco Central fueron US$ 1,800 millones, en el año 2006.
A mediano plazo, el sector salud parece promisorio.
Y algo que agrada a los mentores de la globalización: somos muy proclive a resolverlo todo con inversión extranjera, empréstitos y donaciones.
Pero al mismo tiempo existen una serie de trabas a la competitividad que dan grima.
Ejemplo, la producción de electricidad, aunque suficiente, es la más cara e inestable del mundo.
Agregue, además, un alto impuesto a los combustibles y la tendencia alcista de ellos.
Por eso, la energía constituye una de las principales amenazas a la competitividad empresarial en RD.
La reducida disponibilidad de financiamiento y la brecha entre las tasas activas y pasivas, no sólo son retrancas a la eficiencia, sino que atentan contra la existencia y desarrollo de las pymes, principalmente.
La liquidez de las empresas continúa su reducción acelerada, debido al aumento de la presión tributaria formal y a la ineficacia del gasto público. Este último constituye un cuasi impuesto.
En consecuencia, la inversión pública en salud y educación es pírrica. Es decir, tiene un crecimiento vegetativo, pero que no es suficiente para un mejoramiento a mediano plazo de estos sectores, siquiera.
La mala calidad de la educación preuniversitaria y la prevalencia del SIDA en RD son dos aspectos que debieran quitarnos el sueño de llegar a ser un “Litle NY” o un “Caribbean Mónaco”.
El sector exportador sufre un tratamiento impositivo tan leonino como el de cualquier otra actividad empresarial.
Las empresas locales están muy disgregadas y dependen en gran medida del oscuro sector público, con su secuela del grado a grado, tráfico de influencia y discriminación por motivaciones políticas.
El pugilato por la compra del 50% de la Shell Dominicana es uno de tantos ejemplos de hasta qué punto los negocios más importantes en RD dependen casi completamente del gobierno de turno.
Por eso, la debilidad institucional del país sigue en la picota. Si bien existen excelentes legislaciones, éstas parecen letra muerta. Los poderes legislativos, judicial y electoral se encuentran plegados al Ejecutivo en grado muy notable
Sea más que emprendedor, político. El soborno precede a la inversión. Esos parecen principios convenientes para la sobrevivencia en este contexto.
La falta de transparencia y la corrupción en la administración pública son rampantes. El índice de Percepción de Corrupción 2006, auspiciado por Transparencia Internacional, fundamenta esta afirmación.
La corrupción hizo metátasis no sólo en el ámbito político o empresarial. Si no, recuerde la visita del Cardenal a Ramón Báez, cuando éste estuvo detenido en el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva (2003). Y para que no hubiese duda, recuerde la misa celebrada “on site”, por este Ministro eclesiástico, en el periódico Listín (2007).
Los indicadores de impunidad van en tropel: Renove, Peme, Baninter, Bancrédito, Sun Land.
Ese panorama evoca la gran amenaza que pende, principalmente, sobre los 39 mil millones de pesos acumulados en forma vegetativa en los fondos de pensiones.
Los casos de las empresas norteamericanas Enron y Worldcomm ponen de manifiesto cuan cruciales son la transparencia y el respeto a las normas para evitar el colapso de una empresa, o la debacle de una nación, inclusive.
La energía, la institucionalidad, el sector financiero y la educación preuniversitaria parecen retos pendientes, en ese trayecto soleado hacia el mejoramiento de la competitividad de la República Dominicana.
El perfil competitivo de República Dominicana, según el Reporte Global de Competitividad 2007 es como sigue:
132 es lo peor del ranking entre 132 economías
| NOTABLE COMPETITIVIDAD DESVENTAJA | Peor es /132 | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Escrito por Lara Valerio