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Democracia

Jose Almoina, Trujillo y sus hombres de paja

Almoina escribió  el libro en 1949

José Almoina es clave para la comprensión del proceso de adquisición de activos empresariales mediante el poder estatal durante el periodo 1930-2010. Su libro “Una satrapía en el Caribe” (1949) tal vez no tenga el rigor de Roberto Cassa (Capitalismo y dictadura), pero es verosímil.

Construye una referencia pionera sobre los monopolios que instauró Trujillo en forma directa o través de sus “hombres de paja”, tal como Almoina denominó a los testaferros.

Resume Salvador Morales que  José Almoina Mateos, nació en Lugo, España. Era un hombre culto, erudito, que manejaba el latín y el griego. Hizo traducciones del francés y del inglés. Publicó libros. Es una figura que prestigia Galicia, donde es casi un desconocido.

EStudió en la Universidad de Santiago de Compostela. Se interesó por las cuestiones históricas. Se afilió al Partido Socialista. Tuvo una vida política bastante destacada en Benavente (Zamora). De repente le sorprende la guerra, las sonadas fascistas de Franco.

Su mujer sufrió, junto con su hijita recién nacida, siete largos meses de prisión, que él dejó plasmados en unas memorias. Logran hacer un canje. Van a Francia. Allí les sorprende la II Guerra Mundial. Ellos se exilian. Entre los pocos países latinoamericanos que acogieron a los refugiados españoles, a cerca de 4.000, se encontraba República Dominicana, donde permaneció durante el periodo 1939 hasta 1947.

Durante su estadía en Rep Dom. fue profesor de la Universidad de Santo Domingo, de la Escuela Diplomática, tutor de Ramfis  y secretario paricular de Trujillo. Tuvo una cercana amistad con la esposa de éste, María Martínez .

Fue asesinado en México, el 4 de mayo de 1960, bajo los auspicio de Jhonny Abbes García, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) de la dictadura.

 Durante su función como secretario de Trujillo (1945-1947)  logra informaciones y documentos fidedignos  de todos los detalles del régimen.   Fue objeto de muchas rencillas e intrigas palaciegas.

Bajo el simulacro de enfermedad sale a México en 1947. Allí inicia las denuncias contra la dictadura, bajo el seudónimo de Gregorio Bustamante. Esa actividad le costó la vida.

Almoina y Galíndez

¿Por qué, entonces, este gallego no es tan conocido como Jesús de Galíndez? Tal vez se debe a que el secuestro neoyorquino (1956) influyó más sobre el proceso degenerativo de la dictadura de Trujillo. El principal chivo expiatorio del caso Galíndez fue Octavio de la Maza. A su vez, su hermano Antonio fue líder de uno de los complots para el ajusticiamiento y dio el tiro de gracia contra el “jefe de la avenida”, el 30 de mayo de 1961.

Además, dice Frank Moya Pons que Trujillo lanzó su propia campaña publicitaria en varios países, la que entre el 1955 al 57 generó más de 15 artículos y folletos contra Galíndez. Esa propaganda adversa se extendió hasta la víspera de la muerte del ex burócrata trujillista Ramón Font Bernard, año 2006.

La poca celebridad de Almoina tampoco se debe a su historia bipolar frente a la dictadura de Trujillo, de colaboración y denuncia simultáneas, puesto que la del nacionalista vasco Galíndez fue tripolar, en la cual se agrega la de informante de la inteligencia norteamericano contra los nazis y socialistas.

Ninguno de estos dos exiliados del franquismo tiene categoría de prócer, a pesar de que forman parte del martirologio trujillista. Inclusive, Almoina se cuenta aún en la lista de expulsados en forma deshonrosa del partido socialista español, debido a su colaboración notable con este régimen (1939-47).

Historiografía dominicana evade a Almoina

La rareza de Almoina de la historiografía nacional se debe, más bien, a que sus escritos tratan de la perspectiva empresarial de la tiranía, el cual es un tema tan espinoso que se erige hasta en un tabú, porque constituye un mecanismo de inferencia sobre las aristas de la cleptocracia vigente.

Desde la visión neotrujillista, Almoina está casi vedado de la historia debido a sus incotrovertibles detalles sobre la familia de Chapita, sus “alcahuetes, bufones, lacayos, aduladores y hombres de paja”, porque explica los pilares de su poder y los procesos mediante los cuales Trujillo conformó sus empresas.

Por la otra parte, los antitrujillistas acomodados al poder lo tratan con mucho desprecio y recelo, por su desempeño como secretario particular de Trujillo, escritor laudatorio y escribano por encargo de su esposa María Martínez.

almoina, un exiliado gallegoAsí, los aspectos más importantes y aleccionadores sobre José Almoina quedan en el limbo y huérfanos de quien le escriba en República Dominicana.

Libro de Salvador Morales

Mas, Salvador Morales, un cubano-mexicano escribió el libro “Almoina, un exiliado gallego contra la dictadura de Trujillo“, el cual es el libro con más detalles sobre este exiliado. Fue editado bajo el auspicio del Archivo General de la Nación.

Este libro fue muy criticado en la Academia Dominicana de la Historia, principalmente por su presidente Emilio Cordero Michel.

 Juan José Ayuso, en su rol de comentarista de publicaciones en su columna Al Día, El Nacional( 7.04.2009), secundó a su amigo de la Academia y enrostró a Morales, historiador de la Universidad Michoacana, una supuesta pretensión de obviar “el carácter avieso y ambivalente” de Almoina, en aras de enaltecerlo.

Informe Confidencial de Almoina

Nadie osó la puesta en primer plano del Almoina como pregonero en el ámbito internacional de la naturaleza del régimen de Trujillo. El “Informe Confidencial” que redactó Almoina fue una de las principales referencias sobre la dictadura de Trujillo que se difundió en el mundo diplomático latinoamericanano. Allí se detallan las tramas, espionaje e intervencionismos de Trujillo en la vida política de Venezuela, Cuba, Estados Unidos, Colombia,  México, Guatemala y Haití.

Mucho menos el hecho de que su perspectiva sobre esa tiranía tiene una extraordinaria vigencia frente al desarrollo empresarial al amparo del abuso de los poderes públicos.

Andres L. Mateo en su libro “Mito y Cultura en la era de Trujillo” y Bernardo Vega delinean en forma general los escritos de José Almoina. Pero la intelectualidad dominicana nunca elaboró algún libro sobre este hombre que tuvo tanta incidencia sobre la Era de Trujillo en el periodo 1939-1960. Fue en 1999 y luego en el 2003 que se publicaron las primeras ediciones dominicanas del libro Una Satrapía…, de Almoina. Su “Informe confidencial” casi nadie lo conocía, a pesar del impacto que tuvo en el plano internacional para el conocimiento de las características esenciales de aquel régimen.

Aunque el libro de Morales recibió el auspicio del Archivo General de la Nación ( AGN RD), es una paradoja que fuera en México quienes se interesaran tanto por este ex secretario particular de Trujillo, así como amante o amigo íntimo de su mujer María Martínez. En ese mismo año 2009 el gallego Xurxo Martínez Crespo publicó otro libro sobre José Almoina y su esposa Pilar Fidalgo.

Víctima de sicariato en Méximo

El de Almoina es uno de los pocos crímenes del estado trujillista que no quedó impune, gracias a que la justicia mexicana extraditó y condenó a 40 años de prisión a los sicarios cubanos que lo acribillaron a balazos en aquel país, el 4 de mayo 1960, por encargo de Jhonny Abbes.

A nadie se le ocurrió la celebración del 50 aniversario de este crimen emblemático de la Era de Trujillo, aún fuera por motivos científicos. Este lunes 31 de mayo, el AGN auspicia una exposición de artes plásticas en conmemoración del 70 aniversario del ingreso del exilio español en Santo Domingo. Sería una excelente ocasión para que surja un foro sobre Almoina.

Una satrapía en el Caribe

Galíndez también expuso con esmero una taxonomía del sistema de propaganda de la Era de Trujillo y hasta dedicó un capítulo llamado “Prensa, radio y televisión” en su libro “La Era de Trujillo”. Allí describe las diversas etapas del Listín Diario, desde horacista, trujillista hasta su quiebra en 1942. Dice otro tanto sobre el vespertino La Opinión y el santiaguense La Información. Nos refiere sobre las hazañas de Petán en el negocio del arte popular, radio y TV. Los orígenes trujillistas de los periódicos La Nación y El Caribe. Por supuesto no tuvo tiempo de hablarnos sobre Radio Caribe, aquel engendro radial auspiciado por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Su libro es un referente bien articulado sobre los modos de apropiación e instrumentalización de los medios de comunicación en favor del régimen. Estos detalles son cruciales para el análisis del contexto actual, en el cual se tambalea la democracia dominicana.

Almoina, alias Gregorio Bustamante en su libro referido, da detalles similares respecto a los medios de comunicación. Pero su capítulo más importante es el VIII, en el cual aparece una serie de informaciones precisas de los activos de Trujillo, así como de los mecanismos y trapisondas en la que se fundamentó su prevaricación.

Estimó la riqueza de Trujillo en US$ 250 millones y sus ingresos anuales en 30 millones. A la “primera dama” le estimaba ingresos diarios de US$ 5 mil dólares, consolidados de acuerdo a sus negocios de la casa de préstamo “El Banquito”, Caribbean Motors, Ferretería Read, entre otros. Consideró a Trujillo en 1949 como el hombre más rico de América Latina, sólo comparable con la del “rey del estaño”, el boliviano Simón Patiño (1862-1947).

Si se relacionaran los activos de Trujillo con algunas de las economías centroamericanas al nivel del 1950, usted se asombraría si le dijera que fue equivalente al 96% del PIB de Panamá, 71% de Nicaragua, 56% de Costa Rica, 50% de Honduras, 31% de Puerto Rico, 27% de República Dominicana y 20% de Bolivia.

Almoina explicó cómo RLTM monopolizó el comercio y producción de la economía dominicana en sectores como la leche, sal, cigarros, arroz, aceite de maní ( manicera), cemento y contratas de obras públicas, medicina, madera, calzado, distribución de agua, venta interna de azúcar, exportación de cacao, lotería nacional, licencias de importación y exportación, entre otros. Cualquier similitud con el escenario contemporáneo es casual.

Almoina no previó que los activos de Trujillo se duplicarían durante el periodo 1948-1960, cuando inició su proceso de control de gran parte de la producción azucarera, a partir de la adquisición del Ingenio Catarey, en Villa Altagracia.

Aún así, este autor fue quien formuló la primera recomendación para que, a la caída del régimen se confiscaran todos los bienes del Jefe. Esa sugerencia fue incluida en el programa económico del Movimiento de Liberación Dominicana ( 14 de junio 1959), en su acápite tercero y dice textualmente: “la expropiación en favor del Estado de todas las industrias y propiedades adquiridas por el tirano, su familia y otras personas al amparo de la tiranía, así como la reintegración a sus legítimos dueños de aquellas que fueron objeto de despojo”.

Precedentes de la ley 5785 y las Triples C

 

María Martinez de Trujillo ( La Españolita)

Maria Martinez de Trujillo

Fue en 1962 cuando la visión de Almoina se hizo realidad mediante la ley vigente 5785, sobre Confiscación de bienes de Trujillo y allegados. Recuerde que ese fue el marco legal mediante el cual se conformó la “triple C” del gobierno dominicano. La compusieron CORDE, CDE y CEA ( EPD) y estableció uno de los pilares de la gobernabilidad post trujillista.

Al mismo tiempo, durante el periodo 1966-1996 se emprendió la debacle administrativa de esos bienes, a tal grado que un analfabeto llamado “Don Chencho” fue nombrado como “relacionista público” de la Industria Nacional del Vidrio” en 1987. Al mismo tiempo, se agregó un marco legal adicional para “incentivos industriales”, lo cual contribuyó a la consolidación del emergente sector privado post trujillista. Aún así, “los hombres de paja” de Trujillo lograron el “crossover” empresarial y “blanquearon” una gran cantidad de empresas y propiedades.

El principal de ellos para el área internacional fue Charles McLaughlin, un ex sargento de fuerza de ocupación militar estadounidense ( 1916-24). Este era el padre de Alma, la esposa de Negro Trujillo. Fue “próspero empresario” en la naviera, la compañía de aviación y la compra de equipos bélicos en Estados Unidos.

Si bien los activos nacionales relacionados con este agente trujillista fueron confiscados, el Estado dominicano nunca procedió a una investigación rigurosa sobre los activos financieros internacionales. Es una tarea pendiente de la historia dominicana, cuando ya se agoten los cuentos y anécdotas de los trujillólogos.

La ley 141-97, de reforma de la empresa pública, es otro hito de la economía cleptocrática dominicana, porque marca el final de la fase que pautó Balaguer respecto a los activos de Trujillo y allegados (1962-1996). Mediante ese artilugio se donaron al sector privado los principales activos de la triple C.

A 13 años de esa ley, la C eléctrica reporta una reforma fracasada, subsidios estatales de US$ 5 mil millones entre 1997-2010, una de las tarifas al sector empresarial más onerosas de América Latina y un servicio plagado de apagones financieros periódicos.

La C azucarera reporta la repartición graciosa de las tierras, el exterminio de las vías de ferrocarriles, fracaso de todos los contratos de capitalización, liquidación del sector fabril y sus recursos humanos y la pérdida total de la cuota azucarera preferencial correspondiente al sector público. De ñapa, el país perdió la oportunidad de la reconversión industrial cañera para la producción de biodiesel y tiró por la borda el préstamo CEA-Banco Mundial de 1983.

Si se ponderara esta última fase de la historia empresarial del sector público, las pérdidas serían casi equivalentes a la deuda pública de la República Dominicana.

“Fue Trujillo”, dijo Almoina cuando agonizó en un hospital de México, pero eso sólo se refirió a su asesinato.

Referencias

Ley 5785 Confiscación Bienes Trujillo

  ⋅ 10/06/2008 ⋅ 26 COMENTARIOS

Ley No. 5785 que confisca y declara bienes nacionales todos los teneres, créditos, acciones y obligaciones que pertenecieron a Rafael L. Trujillo Molina, a sus hijos, esposa, madre y otros familiares. EL CONSEJO DE ESTADO En nombre de la República NUMERO 5785 CONSIDERANDO: que la cuantiosa fortuna acumulada por Rafael L. Trujillo Molina, muerto … Continue lectura »

¿Cuantos años duro la Era de Trujillo?

  ⋅ 19/05/2011 ⋅ DEJAR UN COMENTARIO

La Fundación 30 de Mayo considera que la Era de Trujillo duró 43 años, 1930-1978, porque incluye como propia de la dictadura los llamados 12 años de Balaguer. Sin duda, ese criterio levantará una prolongada polémica sobre la historia de ese periodo, puesto que ya es una tradición delimitar la Era de Trujillo en el … Continue lectura »

raya

Instituto Trujilloniano

  ⋅ 09/05/2011 ⋅ 7 COMENTARIOS

. . . .   Fue “un centro cultural dedicado al análisis y difusión” de la Era de Trujillo.Durante el discurso inaugural del Instituto Trujilloniano (IT), en 1953, Joaquín Balaguer instó a los intelectuales dominicanos a emprender “el análisis con toda seriedad y sin ditirambos calurosos”, de lo que él denomina “la revolución” que auspició … Continue lectura »

Radio Caribe en la Era de Trujillo

 ⋅ 20/04/2008 ⋅ DEJAR UN COMENTARIO

Radio Caribe en la Era de Trujillo, más que un libro, es un monumento a la memoria histórica y un acto de coraje de Lipe Collado. La mayoría de referencias de cómo dirigió el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) este medio de propaganda radial trujillista están accesibles en diversos archivos. Mas, que Lipe Collado organizara … Continue lectura »

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

Comentarios

7 comentarios en “Jose Almoina, Trujillo y sus hombres de paja

  1. Todos los escritos sobre hechos históricos vividos se exponen al escrutinio del lector, que los juzga de bueno o malo; de verdadero o falso; de sustancioso o hueco; y, los enfoca según su criterio político, ideología o creencia. Todos olvidaron a Duarte. Desde el mismo principio de nuestra nación, se le ignoró y se le negó su aporte principal: nuestra nacionalidad quisqueyana. Duarte sacó a Quisqueya del escondite donde la secuestraron los intelectuales y escritores de la república. Duarte proclamó que ya no éramos “dominicanos”, pero sí quisqueyanos. Por eso Espaillat ordenó nuestro himno, inspirado por el mensaje de Duarte: -“Quisqueyanos, sonó ya la hora…” Más en http://www.youtube.com/watch?v=UO_3n1vogbs

    Publicado por Cosme Ezequiel Pérez | 03/08/2010, 3:53 AM

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