Archivos de la categoría ‘Opinión’

¿ Conservador?

Marzo 9, 2008
Por Antonio Almonte Clave Digital 3/5/2008
 
 

Para el Presidente Fernández, los cambios serán fruto de la evolución vegetativa de la sociedad, y esa es, precisamente, la marca inconfundible del conservadurismo político.

 
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-En días pasados, hablando en la tele, el Presidente Fernández puso de manifiesto su conocida habilidad para lucir como que va de frente a los temas, pero, al final, le da un rodeo y lo acomoda a su dialéctica de propaganda.

 
 
 

El doctor Leonel Fernández intentó minimizar la creciente percepción entre analistas y politólogos acerca de su posicionamiento ideológico como un político conservador. “No entiendo qué significa eso”, comentó, y a seguidas señaló que “de lo que se trata es de una estrategia para ganar las elecciones”. Se estaba refiriendo al amasijo de grupos y personajes que ha logrado arrastrar en su carrera pro reelección.

Pero, ese no es el punto…La preocupación de esos analistas se refiere al contenido de sus políticas y acciones de gobierno y, también, al estilo y alcance de sus maniobras para ganar aliados circunstanciales.

Al Presidente Fernández, aparte los discursos, no se le ha visto encabezar una estrategia a fondo para reconvertir de verdad el desastroso sistema educativo dominicano; el precario e inequitativo servicio de salud pública, ni mucho menos en la aplicación de planes para la creación de empleos entre una juventud que esta emigrando en masa hacia cualquier destino del mundo.

Ni siquiera en el sector eléctrico, a pesar de incontables seminarios, talleres y comisiones, ha hecho nada que no sea darle vuelta a la Noria.

Es decir, que en esencia, para el Presidente Fernández, los cambios serán fruto de la evolución vegetativa de la sociedad, y esa es, precisamente, la marca inconfundible del conservadurismo político.

La consecuencia de esos “descuidos de Estado” es que padecemos hoy una desbordante delincuencia, saturación social de los hechos de drogas y se ha alcanzado un nivel de corrupción en la administración estatal que ha motivado a funcionarios del gobierno de Estados Unidos a considerarla como la causa básica del auge imparable del narcotráfico.

En esas condiciones, ser líder rebasa el esquema de jugar a la popularidad y la manipulación de la gente. En ese punto, líder significara proponer políticas renovadoras y encabezar, literalmente, acciones para cambios a fondo, de formalidades, conductas y estructuras obsoletas.

Ello implicaría reorientar las prioridades de inversión publica, y, por otro lado, atreverse a afectar intereses creados, de vieja data y asentados en un equilibrio de poderes sustentado a su vez, en una injusta distribución de ingresos, corrupción oficial y la exclusión. Ser conservador, en nuestro país, significa cerrar los ojos ante esa realidad y preferir hacer galimatías y cuentos con números sobre la “estabilidad macroeconómica”.

Las políticas que cambian para siempre la faz social de una nación, son las que tienen a la gente como punto de partida y de llegada. La gente como la fuerza de transformación basada en educación de calidad, seguridad y respeto a sus derechos y participación en las acciones públicas.

Felipe González, por ejemplo, se diferencio en su tiempo del conservadurismo español, no por su edad o los colores del PSOE, sino por la aplicación de reformas profundas en seguridad social, reconversión industrial, transformación del sistema de educación y de ciencia y tecnología, así como el respeto irrestricto al etho democrático, que no es más que el apego a las leyes y la garantía de la vigencia de la separación entre los asuntos de interés público y las cuestiones o aspiraciones de índole privada o sectaria como suele ser la campana reeleccionista de un Presidente y su partido.

Esa ruptura con las practicas y usos del pasado político español fue lo que caracterizo como progresista la época de Felipe González, no fue el tren de Alta Velocidad (AVE), ni la Expo de Sevilla, ni mucho menos las Olimpiadas de Barcelona .

Ser conservador desde el Gobierno, en la República Dominicana, es continuar impávido por la ruta abierta el siglo pasado por el Doctor Balaguer: construir grandes obras según su caprichoso arreglo de prioridades, y dedicar muy, pero muy poco en inversión en la gente como no sea el chorreo de pesitos y funditas.

De manera, que si por los hechos lo conoceréis, el Presidente Fernández es, a pesar de su retorica, un tipico gobernante conservador.

(*) Doctor en Ingeniería Física Nuclear.

 
 
 
 

La mala suerte de Leonel

Diciembre 16, 2007

POR SARA PEREZ
READING, PA. ¿Ustedes saben lo que es pararse ante el país a otorgarle al Presidente un “Doctorado Honoris Causa en el área de Defensa y Seguridad Nacional”, mientras los cadáveres de los ahogados andan boyando alrededor de la tarima donde se celebra la ceremonia?

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El Nacional, Domingo 16 de Diciembre del 2007

¿Dictadura de la desinformación?

Diciembre 16, 2007

POR ANULFO MATEO PEREZ
Debo insistir en el tema porque cada vez más se emplean los medios de comunicación para mentir y condicionar conciencias. Frente a la cruda realidad en que se debate nuestro país, los alumnos de Paul Joseph Goebbels, quien promovió por todas las vías la depuración de los ambientes culturales y la más extensa difusión de los mitos nazis, pretenden nuevamente “tapar el sol con un dedo”.

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El Nacional, 16 de diciembre de 2007

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BANINTER: “No soy tan optimista”

Octubre 18, 2007
Opinión
La columna de Miguel Guerrero
El Caribe / 18 de octubre de 2007

 

No soy tan optimista para pensar que haya espacio para un desenlace justo en el juicio contra los acusados de la quiebra del Baninter.

Son muy pocos los Ramón Antonio Veras que han alzado su voz para exigir una sentencia acorde con la gravedad de lo juzgado.Alrededor de este lento y agotador proceso se han hecho muy visibles las presiones de poderes fácticos a favor de una absolución de los inculpados.

Una dolorosa conjugación de perversidad política, económica y eclesiástica para preservar la tradición de impunidad que permite que se nos vea como un país de corrupción rampante, como recientemente lo señalara Transparencia Internacional en un informe desde Bruselas.

La influencia de esos poderes se observó con claridad a lo largo del juicio, con un indeciso tribunal manipulado por las barras de defensa, que jugaron a su antojo con el tiempo y la paciencia de los jueces y la nación.

Quedó en evidencia cuando se dio una presencia alta en el Palacio para reclamar la devolución de medios y exigir clemencia por el hijo de una devota y generosa familia de la Iglesia.

Cuando las instancias más altas del poder político se empecinaron en venderle al país que no existía en el caso más delito que el haberse sometido a prácticas comunes en la banca y que la quiebra no era más que el fruto de la incapacidad de un gobierno para manejar una crisis y enderezar la economía.

Pero sobre todo, cuando desde un principio se hizo evidente la dualidad que implica sostener por un lado la acusación y asumir desde otro litoral oficial la defensa.

De todas maneras está próximo el momento de la decisión final, que habrá de hacer historia. Sentencia que nos dirá si contamos con una justicia verdadera. Una justicia capaz de diferenciar entre lo justo y el pecado.

Una justicia que aliente la esperanza de que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley, sin importar credo, afiliación o raza.

Miguel Guerrero es escritor y periodista
mguerrero@mgpr.com.do