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Democracia

Nacimiento Américo Lugo

En víspera de este 4 de abril del 2008, aniversario del nacimiento de Américo Lugo, urge la puesta en relieve de este apóstol de la dignidad intelectual dominicana.

Sin reparos ante su salud y el rescate de su casa, Lugo renegó a los cargos públicos que le ofreció Trujillo en 1934, supeditados a que escribiera una historiografía acomodaticia al imberbe régimen totalitario. En su famosa carta al presidente (1936), evocó ese hecho, recurriendo a conceptos de Voltaire:

-Un historiógrafo o historiador oficial huele a palaciego y cortesano, y yo soy la antítesis de todo eso…

-Es muy difícil que el historiógrafo de un príncipe no sea embustero, el de una república adula menos, pero no dice todas las verdades.

Al fin y al cabo, esa historiografía titulada La República Dominicana la escribió Ramón Marrero Aristy, 20 años después. Como paradoja del destino, éste fue asesinado durante un ataque de ira de “Su Jefe”, en pleno Palacio Nacional.

Lugo, discípulo de Hostos, fue un extraordinario abogado, ensayista, crítico literario, pionero en la investigación de fuentes históricas, maestro de generaciones, pensador y periodista.

Pero más que nada, es un prócer de la lucha contra la ocupación militar norteamericana de 1916, a la que dio fundamento conceptual. Su periódico Patria y su propio hogar, inclusive, estuvieron en forma muy activa al servicio de su postura nacionalista.

Debido a esos hechos fue un prisionero político de la Gobernación Militar extranjera, a cuyo tribunal no le reconoció jurisdicción para juzgarle. Afirma “el pragmático” Peña Batlle que: “Es innegable que aquella inflexible actitud ideológica de Américo Lugo fue la sal de toda la campaña nacionalista que al fin desembocó en la restauración de la República en 1924”.

Andrés L. Mateo cuando escribe, parece iluminado por ese gran maestro. Por eso no es casual que fuera el autor de la obra “La deuda de una generación con don Américo Lugo”, Biblioteca La Trinitaria, 1996. La consolidación de la nacionalidad y el Estado dominicano fue una preocupación permanente en este icono del intelectual criollo. Antes de que se pusiera en boga la frase “estado fallido”, ya Lugo advertía que la sociedad dominicana parecía una “caricatura o parodia de un Estado verdadero”.

La juventud de Lugo transcurrió completamente bajo el régimen de los 14 años de Lilís. Fue testigo de la traición a Luperón, de la inauguración del Ferrocarril Central Dominicano, de los empréstitos espurios Westendorp-San Domingo Improvement, del soborno a los opositores del partido rojo, de las falsas electorales, de las papeletas inorgánicas de Lilís y de los cientos de crímenes horrendos que se atribuyen a este déspota, hijo legítimo del pragmatismo afrancesado.

El caudillismo mesiánico, el abuso de poder, la prevaricación, el soborno, la corrupción, la chapucería anti institucional y el relajo de la constitución, concurrentes o no, parecen los ejes transversales de la historia dominicana.

Santana, Báez, Lilís, La Gobernación Militar Norteamericana, Trujillo y Balaguer abarcan 104 años de vida republicana, concatenados en una misma razón histórica, amamantados y justificados por la propaganda de un destino manifiesto.

En víspera de este 4 de abril del 2008, aniversario del nacimiento de Lugo, urge la puesta en relieve de este apóstol de la dignidad intelectual.

Y como tal, la evocación de Américo Lugo es crucial en este contexto contemporáneo, cuando la nación está en el umbral de una especie de totalitarismo incruento del siglo XXI que como eslabón de un perverso hado histórico se constituye en rémora confesa de Santana, Báez, Lilís, Trujillo y Balaguer.

Periódico Hoy  1 Agosto 2008, 8:24 PM

“Américo Lugo no era un pesimista”

Escrito por: MILLIZEN URIBE (m.uribe@hoy.com.do)

“Carta a Trujillo”. Con esta obra el doctor Socrátes Montás reclama que se reivindique la vida y obra del pensador dominicano cuyos restos  están en el lugar adecuado: el Panteón Nacional, más no su obra, que es encasillada dentro del pesimismo dominicano

La valentía  con la que Américo Lugo se opuso primero a la intervención estadounidense de 1916 y después a la dictadura de Trujillo  no ha sido adecuadamente reconocida por el pueblo dominicano.

Esta es la opinión del doctor Socrátes Montás, quien se ha propuesto reivindicar la vida y obra de algunos intelectuales tildados de pesimistas, entre ellos Américo Lugo.

“La presencia de Lugo dentro del grupo de pensadores dominicanos que   han sido clasificados como  pesimistas es injusta, pues él carecía de la baja identidad nacional que se le  adjudica a los pesimistas”, expresa Montás.

Y es que según explica el galeno, quien tiene intereses literarios,  tanto Lugo como otros intelectuales, al escribir acerca  de la negritud, de la pobreza, de la mala alimentación y de la escasa salud de los dominicanos, más que demostrar poco amor por lo nuestro, lo que evidenciaban era el pensamiento de la época.

“Estos planteamientos tenían su justificación histórica a través del orden político, económico, social y cultural de la época, que quizás hoy han desaparecido, pero que en ese momento tenían su validez”, indica el galeno.

De ahí que a todas luces el doctor Montás haya decidido mostrar al Américo Lugo amante y defensor de su patria.

Lo  primero fue realizar  una extensa investigación;  releyó la vida y obra de Lugo y   resultado de esto escribió la pieza  teatral que hoy exhibe.

“Al comenzar a leer a Lugo y darme cuenta de que no era un pesimista como señalan algunos historiadores, quise buscar la forma de que esta nueva visión de él llegue a muchos dominicanos. Así nació “Carta a Trujillo”.

Un acto de valentía.  En esta obra de teatro, Montás muestra lo que considera uno de los episodios más interesantes de la vida de Américo Lugo: su oposición al régimen de Trujillo.

“En “Carta a Trujillo” vemos a un Lugo que se niega a escribir la historia del gobierno del Jefe, a solicitud del mismo, por lo que es  maltratado y  recluido en su casa, pero  mantiene su decisión y se enfrenta a Trujillo de hombre a hombre”, indica Montás, quien interpreta al personaje de Lugo.

Así, al mostrar la transición de un hombre que de ser un exitoso jurista pasa a ser una persona a quien nadie le da ni cinco pesos por una consulta, Montás trata de mostrar a un Américo que mantuvo su palabra por sobre todas las cosas.

De su parte, el personaje de Trujillo y de uno de los caliés del régimen es interpretado por Iván García, quien además hizo la adaptación teatral de la obra.

“Quienes asistan a  la obra verán la vida de un hombre que respetó  los valores patrios y esto bien puede servir para  elevar el autoestima del pueblo”, agrega García.

Un rescate necesario.  En opinión de Montás y García conocer la vida y obra de Lugo es algo muy necesario, pues hoy día, sobretodo  en el sector político, se evidencia la necesidad de imitar estas figuras  en cuanto a entrega y  amor a la patria se refiere.

Las frases

Iván García

Trabajar en esta obra ha sido una experiencia formidable porque me ha dado la oportunidad de entrar en contacto con uno de los grandes hombres de la historia dominicana”.

Socratés Montás

Más que un pesimista, Lugo fue un gran visionario y su obra ha quedado para la posteridad como un ejemplo de la psicología del dominicano de ese entonces”.

El protagonista

Américo Lugo

Historiador

Jurista

Periodista

Crítico literario

Patriota.  Nació en Santo Domingo el 4 de abril de 1870 hijo del matrimonio de Tomás Joaquín Lugo y Celia Herreras y Veras. Se graduó de abogado siendo muy joven, inclinándose por la investigación histórica y jurídica, sobresaliendo en ambos campos. La pluma de Américo Lugo se expresó valientemente durante la ocupación militar norteamericana de 1916 a 1924 y, enviado por los patriotas dominicanos a la Cuarta Conferencia Panamericana reunida en Buenos Aires, Argentina en el 1916, al decir de Blanco Fombona “denunció ante el mundo el imperialismo norteamericano”. Por su actitud severa y valiente manifestada a través de sus artículos que denunciaban el régimen norteamericano, fue condenado a un año de prisión y al pago de mil quinientos pesos de multa.  Durante el oprobioso régimen del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina mantuvo una actitud de abierta oposición. Amenazado y vigilado se vio en la necesidad de vivir prácticamente encerrado en su hogar. Muchas veces fue invitado para que aceptara cargos públicos y rechazó  las invitaciones. Acosado por el régimen Trujillista y marginado por muchos que una vez fueron sus amigos, casi en la miseria, murió en Santo Domingo en 1951.

Premio Américo Lugo

¿Por qué no existe un Premio Américo Lugo para los “filorios” contemporáneos que con extraordinarios sacrificios no transan sus principios y valores?.

Sé que la siguiente lista de nominados es incompleta y tal vez, en algunos casos arriesgada. Todos estos nominados son personas con virtudes y defectos, algunos grandes intelectuales otros ni siquiera bachilleres, algunos de alta clase media y otros sumidos en la miseria, algunos con muchos enemigos , otros con extensas relaciones sociales. Algunos derechistas, otros ultraizquierdistas, otros moderados. Algunos militantes políticos, otros simples ciudadanos.

Pero si hay algo común en todos ellos es que ejercen su libertad de expresión del pensamiento sin que medien contratos publicitarios gubernamentales, no se comunican bajo el libreto de la “comunicación estratégica” que sistemazan algunas instituciones políticas.

Hay también mayor cantidad de personas con mayores méritos y que no aparecen en medios de comunicación. Por eso este es una plantilla inicial que pudiera enriquecerse con sugerencias.

Sólo para iniciar este ejercicio:

Andrés L. Mateo, Angela Peña, Antinoe Fiallo, Antonio Perpiñan, Carmen Imbert brugal, Carlos Salcedo, Diógenes Céspedes, Frank Moya Pons, Guillermo Moreno, Huchi Lora, Hugo Tolentino Dipp, José Joaquín Puello, Juan Bolívar Díaz, Luis Scheker, Marisol Vicens Bello, Miguel
Guerrero, Milagros Ortiz Bosh, Millizen Uribe Moreno, Minú Tavárez Mirabal, Nuria Piera, Pedro Conde Esturla, Pedro Pablo Yermenos Forastieri, Ramón Antonio Veras.

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

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