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Democracia, Trujillo

Super Era 78 años

¿Existen diferencias fundamentales entre la Era de Trujillo y los 47 años siguientes de la historiografía dominicana?

Ambos periodos reivindican el republicanismo, es decir, la selección de sus presidentes, síndicos y legisladores mediante sufragio universal o local.

Y en ese aspecto, la secuencia presidencial basada en los formalismos constitucional y electoral durante el periodo 1930-61 fue cuasi perfecta.

Como paradoja de la historia, una de las máculas más decepcionante de la constitucionalidad dominicana sucedió post Trujillo,  fue la del Golpe de Estado de 1963 contra JBosch.

Pero esta supuesta era democrática tiene otras arritmias. Entre ellas, los periodos de los sucesivos conesejos de Estado y el funesto triunvirato ( 1961-65). También  las dualidades presidenciales que surgieron durante la Gesta del 24 de abril de 1965  y la ocupación militar USA.

La más reciente de la disparidad de continuidad presidencial sucedió en 1994, cuando limitaron a dos años la presidencia de JBalaguer mediante reforma constitucional, porque el fraude electoral fue tan vulgar que el país estuvo en el umbral de otra guerra civil.

Todos estos eventos corresponden al temporal post trujillista.

Si planteara una taxonomía de los rasgos más importantes de esta segunda Era, 1961-2008, la sociedad dominicana sentiría un déjà vu que encontraría a la Era Trujillista como paramnesia colectiva ya vivida.

Rasgos comunes y taxonomía reiterativa de ambas era ( antes y pos Trujillo):

  • El presidencialismo y Mmilitarismo
  • Procesos electorales viciados, incumplimiento de una serie de leyes y violaciones constitucionales
  • Ejercicio empresarial fundamentado en la prevaricación, clientelismo,  soborno y la represión contra opositores políticosC consenso cimentado en la propaganda
  • Violación del derecho a la vida
  • Culto a la personalidad, liderazgo mesiánico, nepotismo, autoritarismo
  • Contemporización eclesiástica
  • Espionaje

Son rasgos tan coincidentes que sería difícil atribuirlos sólo al tiempo trujillista.

Por eso, la concepción de una Super Era de 78 años, la cual  consolide tanto la Era de Trujillo como el periodo contemporáneo sería una herramienta más eficaz.

Esta visión de continuidad neotrujillista permite la conformación de una visión de Estado liberal, la cual supere estos lastres y mejore el republicanismo sustentado en una democracia funcional e integral.

El electoralismo trujillista, repito, fue cuasi perfecto. RLTrujillo asumió la presidencia por elecciones consecutivas desde el año 1930 hasta 1938. Luego eligieron a Jacinto Peynado con anuencia del Jefe. En 1940, la presidencia la ocupó Ml. de Js. Troncoso, cuando falleció Peynado.

En 1942 una reforma constitucional permitió el derecho al sufragio a la mujer, suprimió la vicepresidencia, extendió el periodo presidencial a 5 años, y designó a Héctor B. Trujillo como presidente provisional.

El 16 de mayo de ese año, el Partido Dominicano le ganó las elecciones al Partido Trujillista, con la particularidad de que ambas instituciones postularon al mismo candidato, RLTRujillo. Este permaneció en el puesto en dos ocasiones sucesivas, hasta el año 1952.

Héctor B. Trujillo ejerció la presidencia por vía electoral desde el año 1952 hasta 1957. En ese año restablecieron el puesto de vicepresidente y JBalaguer fue elegido como tal, adjunto al reelecto HBTrujillo.

En 1960 Balaguer asumió constitucionalmente la presidencia, ante la renuncia de ese hijo de Julia Molina.

Por eso, la pose republicana de Trujillo no dista mucho de la Era posterior a su régimen.

Si alguna diversidad existiera entre ambas eras , sería la magia contemporánea para la fabricación de consenso fundamentado más en la propaganda que en el garrote.

“Fue una lección que ya aprendió Hitler y muchos otros, y cuya influencia ha llegado hasta nuestros días”, según Chomsky.

“Trujillo no ha muerto…”, sentenció con extraordinaria pose de orador JBalaguer, durante el panegírico del Jefe. ¿Fue esa frase una maldición o una premonición?

En consecuencia, es pertinente la conceptualización de una Super Era de los 78 años, la cual no negaría los hitos que marcaron al Estado Soberano en 1844, 1863, 1916 y 1965.

Su razón de ser sería, más bien, como herramienta para la compresión de esa frase emblemática que se pronunció en San Cristobal en 1961.

Sería emocionante la lectura de las memorias del super héroe nacional sobreviviente Antonio Imbert Barrera, cuando narre su experiencia post trujillista. Tal vez, lo único exclusivo que encontraría respecto a la época que ayudó a descabezar sería su propia proceridad por tal acción.

Valerio Lara

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

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