El Nacional, 13 Mayo 2009, 10:39 AM

“Desavenencias”

Escrito por: JUAN TAVERAS HERNÁNDEZ

El magistrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, dijo al periódico Hoy del pasado sábado que la magistrada Wendy Martínez Mejía fue trasladada desde la tercera sala de apelación de Santo Domingo hacia la Provincia de Santo Domingo  por “desavenencias” con sus pares del tribunal. Pero sin dar mayores razonamientos.

“Desavenencia”, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es “oposición, discordia, contrariedad”.

Mi pregunta es al magistrado Subero: ¿No se supone que entre los jueces de una corte debe haber desavenencias frecuentes, sobre todo cuando se trata de casos complejos como los que llegan a un tribunal de esa naturaleza?

¿No se supone que entre los jueces haya “oposición, divergencia, disconformidad, enfrentamiento, antagonismo, contrariedad y disentimiento?

¿No es natural que entre grupos humanos donde hay tantos intereses envueltos, como un tribunal de corte, haya discusión, pugna, indisposición, discusiones y hasta enemistad, principalmente cuando la mediocridad y la inmoralidad rondan la Justicia dominicana?

La magistrada Martínez Mejía tiene apenas 35 años, 16 en la judicatura, cinco maestrías y dos especialidades. Es profesora fundadora de la Escuela de la Magistratura y de las mejores universidades del país. Tiene  estudios avanzados. incluyendo en educación universitaria. La evaluación de su desempeño profesional está entre las más altas del sistema judicial.

Además de su probada capacidad profesional, está su honestidad, puesta a prueba en sus años como jueza. Ha rechazado ofertas indecentes de manera enérgica y rotunda, sin pensarlo siquiera. Los abogados que han litigado en su tribunal saben de su idoneidad y de su capacidad para impartir justicia.

Ella redactó la sentencia condenatoria contra los acusados del fraude bancario que le costó al país cerca del 20% de su Producto Interno Bruto. Ella escribió una sentencia que la Suprema Corte, atada como está al poder, no tuvo más remedio que aceptar para que adquiriera el carácter de la cosa irrevocablemente juzgada.

Ella no aceptó lo que otros estaban dispuestos a aceptar; ella se la jugó contribuyendo a la condena de Ramón Báez y compartes a diez años de cárcel, marcando un hito en la historia de la Justicia dominicana. A partir de ese hecho, los ricos pueden ir a la cárcel.

Y ahora esa magistrada, que rechaza sobornos, que no le coge un peso a nadie, que vive modestamente, que no tiene espalderos,  vehículos de lujo,  mansiones, ni  cuentas bancarias millonarias en pesos y  en dólares, es trasladada  por “desavenencias”. ¿Con sus pares o con el Sistema Judicial?

Y lo peor, se enteró “de boca”. Cuando fue a buscar el documento del traslado, nadie se lo quería entregar. Pidió ser escuchada, nadie la escuchó. Pidió que le explicaran las razones de su traslado, nadie le quiso dar explicaciones. Cuando pidió una revisión de su traslado, nadie quiso atender su petición.

Fue condenada sumariamente en contumacia violando la propia ley de carrera judicial en su artículo 23 y ratificado por el artículo 76 del reglamento.  Aunque la Suprema puede hacer los traslados, éstos no pueden ser arbitrariamente. Porque de lo contrario tendríamos un caos.

La Suprema viola sus propias leyes y reglamentos para perjudicar a una jueza que no ha hecho más que cumplir con su deber en el ejercicio de sus atribuciones, por no plegarse a determinados intereses, por no hacerle coro a la mediocridad, por no montarse en el tren de la mentira y el engaño que acompaña al sistema de justicia de la República Dominicana donde todavía hay mucho por hacer.

El traslado de la magistrada Wendy Martínez Mejía es un castigo a la capacidad y a la honestidad, un castigo al trabajo, al esfuerzo y al sacrificio. También es un mensaje de respaldo al chisme, a la maledicencia, a la mediocridad y el chantaje.

Tal parece que el chisme, la vagancia, el mal desempeño, la inmoralidad y la corrupción son los valores del éxito en el país. En el sistema judicial no podía ser de otro modo.

Si la magistrada hubiera resuelto los problemas económicos de su vida, con uno de los muchos casos importantes que ha manejado, como han hecho otros, tal vez, casi seguro, no habría sido trasladada a la corte de la provincia de Santo Domingo. A lo mejor hasta la hubieran  convertido en jueza titular de la misma Suprema Corte de Justicia.

Ahora lo sabemos, el libre juego de las ideas, la libertad de expresión y difusión del pensamiento, consagrada por la Constitución y las leyes, eso que Subero Isa llama “desavenencia”, está prohibida en el sistema judicial dominicano.

Posdata

  • Magistrada Wendy Martínez Mejía

    Magistrada Wendy Martínez Mejía

    —La Magistrada Wendy Sonaya  Martínez Mejía correspondía a la Tercera Sala del Tribunal de Apelación del Distrito Nacional.

—Docente de la Escuela Nacional de la Magistratura
—Maestría en Administración de empresas públicas (PUCMM)
—Maestría Derecho empresarial y legislación económica (PUCMM)
—Catedrática de Drecho comercial, Drecho laboral, principios de Derecho, entre otras.

Casos

  • En el año 2006 participó en el Tribunal de Apelación que declaró inadmisible un recurso de Arturo Pellerano Peña y Juan Felipe Mendoza, los cuales fueron inculpados y llevados ante un Tribunal Criminal, por violaciones legales graves relacionadas con el fraude en Bancredito.
  • Participó en el Tribunal de Apelación que declaró inadmisible recurso interpuesto el Angel Lockward y compartes sobre juicio fraude al Estado en el caso de Bono Gas Propano. ( 2007).
A pesar de que fue condenado, Angel Lockward fue nombrado embajador en Colombia.
Hay un proceso soterrado para conceder indultos a esos banqueros. Si eso no ha sucedido es porque el indulto a Vivian Lubrano de Castillo causó más ruido ciudadano que el que concede esas indulgencias previó.
Ahora para cometer los mismos delitos de impunidad se “trabaja” con mas cautela. Mientras tanto,  los medios de comunicación propiedad de Arturo, hacen el rol de organo oficial del PLD, el que ya no requiere de Vanguardia del Pueblo.