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Economía, Opinión

Distrito Libre de Apagones

7diasbblogFue un viaje cuyo principal objetivo era no tenerlo. Lejos de los bullicios de radio-TV dominicana. Lejos de esos barriles sin fondo de la politiquería y la propaganda.

 Ese sosiego en un Miami sin cable, sin vía Disney, sin playa, sin Bayside y sin el fanatismo es lo mejor que pudo sucederme, como un escenario propicio para el surgimiento de ideas más rentables que brillantes.

 Reflexioné durante 3 días sobre la solución del problema energético de la República Dominicana. Concluí que aquellas zonas integradas con gran demanda simultánea  de electricidad y servicios relacionados con el calor tienen soluciones expresas. El uso del calor se refiere al aire acondicionado, agua caliente, secado, cocina, limpieza de envases, tratado de metales, entre otros.

 A pesar de mi grado en ingeniería eléctrica, no creo que estos conceptos sean nada del otro mundo. Es más, sé que muchos generadores IPP y funcionarios de la CDEEE saben con más precisión que este humilde tecnólogo las soluciones viables de la crisis energética.

 Una gran parte de ellos usan modos eficientes para generar electricidad. Desde 1994 en Puerto Plata se habla de ciclo combinado y la AES tiene un gigantesco almacén de gas natural. En realidad el 23% de la generación nacional es altamente eficiente, pero no lo dicen. La zona de turística de Bávaro ya se declaró territorio libre de los apagones.

 Dinamarca, Holanda y Finlandia tienen casi una década de experiencia en el aprovechamiento del calor que resulta del proceso de generación eléctrica. Casi el 50% de la generación de esos países está bajo la forma de producción combinada de calor y electricidad. Muy al contrario, En el caso dominicano, posiblemente el 75% del calor que generan las plantas se esfuman en el aire mediante tubos de escapes o muffler.

 Los principales implicados en el sector no les preocupa ese gran desperdicio de energía y ataque al medio ambiente, puesto que sus contratos son fijos y cobran aún no produzcan un kwh. Sólo se limitan a la espera de cada “blackout” financiero o técnico, el que le facilite el cobro compulsivo de sus acreencias.

 Tal oportunismo personificado en Unión Fenosa, Smith & Enron, Cogentrix, Acuerdo de Madrid  no parece un pecado, hasta que se constituye en un valladar para que se implemente un plan estratégico eficaz en torno al sector energía.

  Por eso, urge una política pública transparente, firme y que tenga prioridad en el gasto público, pero ante todo, incentive la libre competencia y las tecnologías más eficientes de generación y distribución combinada de electricidad y calor.

 Las pérdidas generadas durante los procesos de transporte y distribución de electricidad es de tal magnitud que las EDES sólo facturan alrededor del 50% de lo generado, unos 42 mil millones de pesos anuales.

 Los miles de pequeñas plantas de gasoil y los 40 grandes generadores que usan fuel oil parecen más extenuantes que “Los pájaros” de Hitchcock. El 70% de la capacidad de energía de estos derivados de petróleo que usan esas máquinas se pierde durante el proceso de generación eléctrica.

 Lo más lamentable es que todas esas pérdidas técnicas, por fraude, por emisión innecesaria de calor pudieran evitarse en alrededor de un 80%. 

 Pero como quien subsidia todos esos platos rotos son las fuentes de recursos fiscales, o sea usted mismo, los beneficiarios de este gran caos energético no se enfocan a las soluciones viables.

 Por suerte que ese malestar no es sostenible y sobrepasa la capacidad del crédito público. Tampoco es tan fácil el incremento de la presión fiscal, mas cuando las tarifas comerciales e industriales, las cuales duplican al promedio mundial, constituyen impuestos ocultos, o sea presión “cuasi fiscal”,  donde usted sigue como protagonista.

 Una primera medida sería la declaración de un estado de emergencia en el sector eléctrico, el que permita la implementación de una política pública más eficaz, la que reoriente el uso de los cientos de millones de dólares que actualmente se esfuman en subsidios a generadores.  Para esa decisión  no es menester la retórica chavista, sino la firme voluntad de sobrevivencia nacional.

 Esa nueva política tendría como objetivos fundamentales la descentralización e integración vertical de la generación y comercialización.

 Descentralización en la fase de generación significa la liberalización de las políticas para que algunas zonas comerciales e industriales generen localmente su propia energía en forma más eficiente. En la fase de comercialización implica que, en vez de tener 3 edes “jodiendas”, tengamos decenas o cientos de distribuidores y subcontratistas que desarrollen tecnologías para la comercialización eficiente de la energía.

 Esta nueva tendencia de producción y comercio descentralizado constituyen la medicina más eficaz contra las pérdidas técnicas y fraudes eléctricos. Una parte importante del proceso de apertura sería la eliminación de “la carta al presidente de la república” que exige la Superintendencia de Electricidad como requisito esencial para permitir que un inversionista pueda emprender cualquier proyecto relacionado con el sector.

 Al mismo tiempo, los generadores tendrían que asumir esa tediosa e incierta fase de la distribución, lo cual sería el mejor remedio y la clave para la eliminación de los subsidios estatales.

 Esas estrategias traen consigo un mejoramiento automático de las inversiones en el sector, una reorientación más eficaz del gasto público en energía y de ñapa, el surgimiento de miles de puestos de trabajo.

 Implican también, el que se formen distritos energéticos industriales o comerciales que generen localmente su propia energía, principalmente en el caso de lugares delimitados donde la demanda de servicios caloríficos sea tan importante como el de la electricidad. Sería una excelente oportunidad para emprender la tarea de duplicar la eficiencia de las decenas grandes generadores que actualmente operan con fabulosa pérdidas de calor. Así, además de electricidad pudieran  vender calor para aire acondicionado, agua caliente, secado de procesos industriales, limpieza de envases, purificación de agua, cocción de productos alimenticios, fabricación de hielo, entre otros.

 Esta nueva visión derriba varios mitos. 1.-El principal problema del sector eléctrico no son los fraudes ni clientes morosos, sino la cuasi absoluta deficiencia con la que opera. 2.-La más conveniente inversión en nueva generación no serían las fabulosas plantas carboníferas de 600 Mw chinas, ni las paradisíacas plantas de gas natural árabes, sino el desarrollo de decenas de distritos de generación, especialmente en aquellos lugares que tengan gran demanda combinada de calor y electricidad 3.-En una gran parte de los casos, no es más económico comprarle la electricidad a las EDEs. Para las zonas integradas con calor y electricidad, el kwh podría costar menos de 4 pesos, en vez de los 9 que cobran las EDEs a las instituciones. 4.-El mito más sorprendente es que el supuesto subsidio a las tarifas residenciales de menos de 200 kwh mensuales es una farsa, puestos que todos los costos de un sistema eficiente ronda apenas los dos pesos con 50 centavos.

 Este enfoque hace énfasis en una nueva política pública en el sector energético tendiente a la descentralización e integración vertical de la generación y comercialización.

 Esta política da cabida al desarrollo de iniciativas puntuales denominados distritos energéticos en aquellas comunidades industriales, comerciales o residenciales donde se usen intensivamente tanto el calor como la electricidad. 

 Estos distritos podrían tener como punto de partida aquellas plantas de emergencia diseñadas para operación continua y los actuales grandes generadores,  a las cuales se le integrarían dispositivos que permitan el uso útil del calor que resulta del proceso de generación de electricidad, en vez de esfumarlo mediante los infernales sistemas de enfriamiento.

 Estas oportunidades para la combinación de calor y electricidad reduce en más de un 100% el uso de combustible que requerirían ambos procesos por separado, puesto que el mejoramiento de la eficiencia energética pasaría de 30% a por lo menos un 75% u 80%.

 Algunos lugares susceptibles de esas oportunidades son los centros comerciales, tales como Bella Vista Mall, Plaza Central, Megacentro, Plaza Lama; el eropuerto, La Plaza de la Salud o el HOME, la Zona Industrial de Herrera, las procesadoras de alimento, las cadenas de hoteles,  entre otros.

 Si desea más detalles de estos conceptos, solicítelo por email o llame al teléfono 809-687-5602.

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

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