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Democracia

Vias constitucionales de la reeleccion

periodico 7dias

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Mediante la modificación del artículo 124 de la Constitución vigente, se permitiría la reelección del Presidente Leonel Fernández para el siguiente periodo constitucional 2012-2016. Ninguna disposición transitoria lo exime de la aplicación de este precepto.

La elección del Presidente como vicepresidente,  acompañado de un presidente títere o dependiente,  no requiere de reforma constitucional.  De hecho, esa es la vía más expedita y menos traumática para los reeleccionistas.

Una vía reformatoria tampoco requiere del referendo aprobatorio contemplado en el artículo 272, el cual sólo es aplicable en los casos siguientes: Derechos fundamentales, garantías y deberes ; Ordenamiento territorial y municipal; Régimen de nacionalidad,   ciudadanía y extranjería; Régimen de la moneda; Procedimientos sobre reforma constitucional.

Un referendo ordinario en sí mismo no tendría efectividad para contravenir al artículo 124 vigente, puesto que el artículo 6 anula todo acto contrario a la Constitución.

De hecho, los funcionarios públicos que promuevan algún tipo de consulta popular que contravengan los artículos referidos,     124 y  272 vigentes, violarían el juramento de respeto a la Constitución, lo cual es obligatorio para los funcionarios públicos electos o designados, de acuerdo al art. 276.

Aunque la proclamación presidencial actual sucedió durante la vigencia de la Constitución del 2002, ésta tampoco permitiría un tercer periodo de una misma persona. Al contrario, liquidaba políticamente a los presidentes electos por un segundo periodo. La superación de ese valladar fue la razón de ser del surgimiento de   la actual Constitución.

Consejo Nacional de la Magistratura

Consejo Nacional de la Magistratura

Dado que el eventual Consejo Nacional de la Magistratura  (CNM) sería un organismo muy dependiente del Poder Ejecutivo, se infiere que éste conformará un Tribunal Constitucional (TC) leal a los lineamientos de este poder del estado.

El rol filial del TC serviría sólo para la denegación de todo acto jurídico que pretendiera obstaculizar las consecuencias de una segunda reforma constitucional favorable a una tercera elección presidencial consecutiva o en el mejor de los casos, la posible postulación de un presidente títere acompañado de Leonel Fernández como vice.

Si la postulación presidencial recayera sobre la Primera Dama, con su marido como vice, sus opositores internos y externos tendrían a su disposición el artículo 146 sobre proscripción de la corrupción, el cual condena todas sus formas en los órganos del Estado. Este artículo prevé sanciones para la persona que se prevaleciera de su posición dentro de algún organismo del Estado, con el fin de proporcionar ventajas a sus asociados, familiares, allegados, amigos o relacionados. Esas ventajas,  en este caso concreto, serían los cuantiosos recursos usados para el culto a la personalidad de la familiar del presidente.

Pero en esta coyuntura, el susodicho Tribunal Constitucional estaría afiliado con el Poder Ejecutivo y por ende estos alegatos serían una olímpica forma de perder el tiempo. Tampoco el TC contemplaría amonestación o sanción si se pretendiera la propaganda no vinculante de una especie referendo popular. La actual Junta Central Electoral,  filial también del poder ejecutivo, no dudaría en darle apoyo a ese engendro, el cual sería más bien una especie de consulta no vinculante.

Los auspiciadores de la reelección presidencial resaltan el carácter político de la soberanía popular. Ciertamente, el artículo 2 establece que todos los poderes emanan de ésta. Pero esa es una prerrogativa limitada por la Constitución y el marco jurídico. El régimen constitucional vigente no da cabida a la función política y de poder constituyente de la soberanía popular.  En éste, el pueblo es sólo soberano para elegir representantes, pero carece de capacidad revocatoria o para designio de ellos.

Tampoco este proceso de eventual reforma le aplica un referendo aprobatorio, tal como se demostró.

Si surge la iniciativa de la pretendida reforma podría formularla una tercera parte de una de las cámaras legislativas o el Poder Ejecutivo. ( Art. 269).

Mas, la propuesta sería resuelta mediante la conformación de una Asamblea Nacional Revisora, la cual requiere un quórum de por lo menos sendas mitades de los miembros de las respectivas cámaras. Este proyecto cuenta actualmente con la anuencia expresa de por lo menos el 72% del Senado.

En lo que respecta a la Cámara de Diputados, el quórum para la conformación de esta asamblea requiere la mitad de los diputados, es decir 92. En este sentido, ya 55 de ellos, correspondientes a la bancada del PLD, manifestaron su compromiso de apoyo a la iniciativa. Alrededor de un 40% de los diputados de este partido se opone a la reforma constitucional.

Entonces, sólo una división interna en la bancada de diputados del PRD permitiría el quórum requerido para la conformación de una Asamblea Nacional Revisora que siquiera discutiera la pertinencia de una reforma constitucional.

 Es por eso que los tradicionales expertos en confusionismo potencian la quimera de una alianza Danilo-Hipólito, lo cual pretende afectar al bloque de diputados filial al primero y ocasionar erosión entre el bloque perredeísta. Ambos factores tienden a la meta de que se logre el quórum de la Asamblea a favor de la reelección.

Si se aprobara la pertinencia de la reforma constitucional, entonces para la efectividad de la modificación del art. 124 se requeriría de 21 senadores y 122 diputados.  En el Senado esa meta no tiene contratiempo. La clave en ese escenario sería una segunda versión del pacto de las corbatas. Ese eventual convenio tendría una posibilidad en proporcional al grado de deterioro del miguelismo dentro del PRD.

A pesar de todo, el trayecto de una posible reforma constitucional es el más escabroso de todas las modalidades para la continuidad presidencial. El más expedito es el modelo titiritero, el cual es aún más impactante y efectivo si el Presidente Leonel Fernández se postulara como vice. Las fórmulas en ese sentido sólo la limita la fértil imaginación de las huestes reeleccionistas. Ese menú político incluye  Rafael-Leonel, Margarita Leonel, JTomás-Leonel, etc. Otras fórmulas menos traumáticas excluirían a Leonel de estos binomios, al margen de Danilo Medina.

Pero sobre la historia de los presidentes títeres ya  escribí hace 14 meses en 7Dias

(http://www.7dias.com.do/app/article.aspx?id=57667)

En esa ocasión, me preguntaba ¿Cuáles son  las determinantes para inferir la posibilidad de que surja un presidente o vice títere en pleno siglo XXI?  La respuesta.

No sólo es suficiente el poder militar, puesto que Santana lo tuvo y nunca logró esasupeditación.  Son precisos, además: el liderazgo, el control de una cleptocracia cebada con recursos del Estado, una amplia masa social beneficiaria de subsidios y nominillas, un partido político cohesionado, un sistema de propaganda eficaz, una endeble base institucional, un régimen fiscal bien fortalecido y antes que nada una grave deficiencia en el ejercicio de la ciudadanía.

Salvo la cohesión partidaria, todas esas condiciones a favor de un presidente títere existen en la actual coyuntura.

La clave para la integración interna del PLD depende más bien de Leonel y sería expresa y expedita si Danilo fuera el candidato presidencial, aún amparado bajo un fantasma vicepresidencial con vocación titiritera.

El talón de Aquiles del ejercicio ciudadano frente a la reelección o su modalidad titiritera,  es la dispersión pertinaz del principal partido de oposición, el PRD.

El pueblo dominicano está en una encrucijada, está amarrado con las corbatas,  identificado con tarjetas de solidaridad y huérfano de un liderazgo alternativo con suficiente fortaleza.

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

Comentarios

3 comentarios en “Vias constitucionales de la reeleccion

  1. TODO para ellos! son comesolos si!

    Publicado por eltavi | 06/12/2010, 1:41 PM
  2. cual fue la ventaja y desventaja de la constitucion del 2002 y del 2010

    Publicado por julio feliz | 24/02/2011, 7:26 PM
    • En lo formal, es decir en redacción y técnica legislativa, la Constitución 2010 supera a la de 2002 y las anteriores. Los títulos, capítulos y secciones están mejor articulados. Aún así tiene varios errores de redacción y algunas ambigüedades, las cuales pudieran generar “interpretaciones” interesadas, en desmedro de la institucionalidad y el estado de derecho.

      En lo dogmático, la C 2010 solucionó una grave laguna respecto al derecho a la nacionalidad, cuando establece restricciones a los hijos de ilegales. Ese bache se mantuvo desde 1844 hasta 2010, con graves consecuencias inmigratorias.

      Otras novedades ventajosas del 2010 fueron las nuevas figuras de participación directa, tales como las iniciativas populares legislativa, de norma municipal y de economía solidaria. Además la figura del referendum general de reforma constitucional, la petición pública y el plebiscito municipal. Sin embargo, aún el Estado dominicano limita el referendo revocatorio de funcionarios electos, el cual sería el mecanismo más efectivo contra los abusos de poder y la prevaricación.

      Respecto a la reelección presidencial, si bien impide postulación consecutiva, a diferencia de la del 2002, deja abierta la posibilidad de la postulación vicepresidencial, lo cual pudiera causar sorpresas y revuelos para el 2012 con la fórmula Alburquerque como Presidente y Leonel como vice.

      Pero la debilidad más grave del actual régimen constitucional es que liquida la independencia del poder judicial, mediante un Consejo Nacional de la Magistratura ampliado a 8 miembros, con quórum válido de 6 y que puede ejercer unos suprapoderes con solo 3 de sus miembros.

      Eso significa que existe la posibilidad real de que Leonel, el Procurador y otro adicional ( sea cual fuere) pudieran elegir unilateralmente a : todos los miembros del Tribunal Constitucional, todos los miembros de la Suprema Corte de Justicia, todos los del Tribunal Superior Electoral. Es una especie de diactadura constitucional, lo cual pone en riesgo al estado de derecho.

      Publicado por Lara Valerio | 26/02/2011, 8:09 PM

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