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Constitucionalismo, Democracia

Carta a Minou Tavarez Mirabal

Hola Minou, 

Trato de evadir cualquier crítica a tu persona, porque aprecio mucho lo que evocas en torno a la historia de la lucha por la democracia. Pero me veo compelido a decirte que el nuevo régimen constitucional no es sostenible ni siquiera por 4 años.

Este marco jurídico tiene muchos adornos sobre derechos fundamentales, ya consignados de hecho en el derecho internacional, principalmente, en la Carta de San José sobre DH, en la carta de la ONU sobre DH del 48, en el Acuerdo de Kioto, y en los sucesivos convenios de 3ra y 4ta generación a los que está comprometido el Estado dominicano.

En torno a los nuevos mecanismos de participación directa, entre los que se encuentran las iniciativas populares legislativas y municipales, bien sabes que ese fue uno de los peores disparates que decidió la Asamblea Nacional Revisora. Se exige mayor cantidad de firmas para esas iniciativas que las que se requieren para el reconocimiento de un partido político. Algo tan insólito y contraproducente lo desconoce la mayor parte de las personas.

Pero al mismo tiempo, los organismos garantes de esos derechos fundamentales fueron secuestrados por un supra poder llamado Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).

Para mayor desgracia institucional, las modificaciones a la ley orgánica del CNM, las que ustedes aprobaron recientemente, permiten que el quórum válido de esa entidad sea de 6 de sus miembros. Pero lo más grave es que si hubiere empate, el voto del presidente valdría por 2. Es decir que hay la posibilidad de que 3 personas (presidente, su procurador gral y un miembro adicional, cualquiera que sea) pudieran designar unilateralmente y hasta en una oficina de Funglode :

  • todos los jueces del Tribunal Constitucional,
  • todos los de la Suprema( a Subero Isa inclusive)
  • y todos los del Trib. Sup. Electoral.

Todo eso, a su vez,  está concentrado a su vez en un solo hombre: Leonel Fdez, el cual maneja 7 de 8 votos en el CNM.

La coyuntura institucional antes descrita es peor que la que generó el art.210 de la Constitución del 1844, la cual concedió a Pedro Santana poderes por encima de todas las normas e instituciones del país, es decir se engendró una dictadura constitucional, por demás hatera.

Es una vergüenza ciudadana que en pleno siglo XXI la institucionalidad del Estado dominicano sea peor que la del régimen de Santana.

Por eso lamento mucho que sigas piropeando el peor y más funesto de todos los engendros constitucionales que ha tenido el pueblo dominicano en toda su historia!

Te perdono que alegues que tu punto de vista fuera minoritario en aquella desgraciada Asamblea Nacional Revisora; te perdono que alegues que no tuvieras  que ver con el pacto de las Corbatas Azules; te perdono que alegues una disciplina partidaria.

Pero es imperdonable que sigas en defensa de este adefesio constitucional, el cual está adornado con “espejitos” o enunciados de derechos, los cuales no tienen garantías de efectividad en el marco constitucional actual ni en el nuevo escenario de un poder judicial doblegado y dependiente.

Una Constitución es una entidad política, más que nada. En nuestro caso, su brazo político tangible se llama CNM,  quien pautará todas las instancias superiores del poder judicial (TC, SCJ y TSE).

Una constitución se sustenta en principios. Y el principio de la independencia de poderes, el cual fue siempre frágil, ante el influjo del presidencialismo, hoy está completamente liquidado. Es tanto así que hasta el mismo presidencialismo pasó a la historia.

Hoy tenemos un régimen constitucional que trasciende al mismo presidencialismo. Es decir, los próximos presidentes de la República, salvo que no sean títeres o “segundos”, estarían de hecho impedidos del ejercicio pleno de sus funciones bajo el actual régimen constitucional, hasta Danilo, JT Pérez, tu misma o Pelegrín.

Entonces, cualquiera que sea nominalmente presidente, salvo que sea un títere, se vería compelido y obligado a una nueva reforma constitucional. En el peor de los casos, si eso no es viable en la encerrona jurídica vigente, estaría avocado a poner en primer plano la potestad constituyente de la Soberanía Popular. De lo contrario, no podría siquiera formular un presupuesto nacional del Estado.

Si ese influjo supra poder sucediera bajo un régimen judicial independiente siquiera políticamente, entonces tal vez sería hasta saludable. Pero ahora estamos hablando de que todos esos funcionarios superiores serán selectos unilateralmente, ” a según”, en forma muy discreta, pero letal.

Durante el proceso de reforma constitucional, esa penosa realidad institucional se visualizaba algo conceptual, pero hoy, 6 de marzo de 2011, está tangible, palpable.

La SCJ está en una especie de “España boba”, frisada, con la espada de Damocles del “retiro y la confirmación”.

Los 13 jueces del TC se eligen en forma solapada y condicionados a intereses reeleccionistas espurios o para trapisondas futuras, en caso de que el Presidente sea Hipólito, Guillermo Moreno o cualquier otro opositor.

El poder electoral, tanto en lo administrativo como contencioso, tiene un carácter netamente palaciego.

Pero la ridiculez institucional mayor es la morosidad de la Cámara de Diputados, respecto a la conformación de las ternas del Defensor del Pueblo y adjuntos. La irresponsabilidad  e impasibilidad de la SCJ en torno a ese asunto es suprema. Esta institución,  en función de TC, ya debió ejercer esta atribución y por demás, declarar inconstitucional la Comisión especial de los diputados para la susodicha conformación de ternas.

Esta parafernalia de derechos constitucionales no merece piropos, porque encubre en el aspecto político un ente peor que el art. 210 que impuso Santana con sus militares; porque el secuestro de los organismos superiores del poder judicial liquida las posibilidades de garantías de esos mismos derechos que se alega; porque somete al poder judicial a una dependencia absoluta del poder de este presidente, no de otro.

Sé que sabes de eso más que este humilde ciudadano. Sé de la proceridad de tus ancestros. Y precisamente por eso es que lamento que lances piropos improcedentes a este engendro constitucional, los que contribuyen a la confusión y al atraso institucional del pueblo dominicano.

 

Poderes y funciones públicas en Constitucion dominicana

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

Comentarios

Un comentario en “Carta a Minou Tavarez Mirabal

  1. Y quien le dijo a usted que Minu o Jaime David por ser hijos de quienes son no dejen de ser unos “ilusos enajenados social y politico”

    Publicado por Josephine | 09/03/2011, 8:04 AM

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