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Economía

Fondo Pensiones dominicanos : tarjeta solidaridad para todos

Patrimonio FP

El 61% del patrimonio de los fondos de pensiones (FP) constituyen papeles de  deuda gubernamental.

Como el promedio del capital de cada cotizante ronda los RD$ 97 mil, el Estado  debe indirectamente 59 mil pesos por persona con fondos individuales. El patrimonio particular de los 1.24 millones de cotizantes es RD$ 120 mil millones.

El patrimonio total de estos fondos, si se incluyen los  de reparto y solidaridad son RD$ 158 mil millones. Por ende, la deuda estatal total a los FP es RD$ 96 mil millones.

El sector bancario es el segundo deudor de estos recurso, con 35%, es decir RD$ 55 mil millones. Dentro de esos pasivos bancarios están incluidos los del Banco de Reservas, también gubernamental, un 3.8% de FP, es decir RD$ 6 mil millones.

El financiamiento directo a las empresas privadas es apenas el 4% FP, RD$ 6.3 mil millones.

Los deudores públicos de los FP son el Banco Central, Ministerio de Haciendas y el Banco Nacional de la Vivienda.

Aún peor, de acuerdo a la ley de 167-07, de recapitalización del Banco Central,  las

pérdidas operacionales de esta institución es asumida por el Ministerio de Haciendas durante 10 años (2016), hasta un monto RD$ 320 mil millones.

Por tanto,  es Hacienda la deudora final de los pasivos BC y por ende, aquella institución debe al patrimonio FP unos RD$ 91 mil millones. El BNV adeuda el resto, RD$ 5 mil millones.

En el caso particular de la AFP de los maestros, INABIMA, Hacienda le adeuda

RD$ 11 mil millones, es decir,  1000×1000 de esos fondos, como dice el slogan educativo.

Al margen de que el ciudadano cotizante sea morado, blanco, “apolítico” o de cualquier otra bandería, la realidad es que el futuro de su pensión dependerá de la salud de las cuentas públicas, principalmente de la capacidad futura para el cumplimiento de los compromisos vencidos.

Por eso, el pronunciamiento del candidato gubernamental sobre la promesa de honra de toda deuda pública es demagogia pura y simple. Es mera propaganda vinculada  a la advertencia del candidato opositor sobre el acelerado endeudamiento público durante el proceso electoral.

Lo consustancial es, más bien, el que la futura capacidad de pago  estatal  dependerá en gran parte de la gestión del gasto público de ahora, como advirtiera Hipólito Mejía.

 FP en Bolsa de valores

¿Hasta qué punto el comportamiento de financiación gubernamental durante estos 8 años condicionaría la gestión del gasto público en el futuro inmediato, el de sus hijos y nietos?

El gobierno no le ha dicho que usted, si tiene algún ahorro en el Sistema de seguridad social,  fue el gran “patriota”, quien coadyuvó a blanquear los déficits operacionales del Banco Central.

Hace rato que los tenedores privados transfirieron a las AFP sus papelerías de bonos BC, mediante operaciones en el mercado secundario de la bolsa de valores dominicana. En buen dominicano, el BC no redimió directamente los papeles de bonos que emitió durante el periodo 2003-2008.

Esos papeles de bonos emitidos por el BC fueron pagados con activos corriente, con la liquidez de los fondos de pensiones.

Si usted llega a la bóveda de alguna AFP, lo que encontraría allí sería un montón de papeles relacionados a  bonos BC y pagarés de instituciones financieras, avalados por la Bolsa de Valores dominicana.

Nominalmente esos papeles son activos soberanos, pero de muy alto riesgo.

Tampoco le dijeron en el discurso florido del 27 de Febrero, el que sus recursos FP fueron el pilar del fabuloso crecimiento de la muy particular  bolsa dominicana.

Aún en este año 2011, El BC y Hacienda transaron el 97%  de las operaciones del mercado secundario de esta bolsa, casi RD$ 62 mil millones.  Todas las empresas

privadas transaron menos de $RD 2 mil millones, un  pírrico 3%.

¿Cuáles recursos financiaron esas transacciones? Los Fondos de pensiones.

 Saneamiento del BC

Mediante estas operaciones basadas en las costillas de los fondos de pensiones, ya el Banco Central está “saneado”, porque así lo santiguó la ley 167-07, de recapitalización BC.

Sus déficits operacionales son ahora asumidos por el Ministerio de Hacienda.

El financiamiento interno del BC en el año 2009 ronda los RD$ 292 mil millones. Para el 2010 se elevó a 314 mil millones, con 7.5% de incremento.  En el 2011 esa cifra podría proyectarse a  339 mil millones, si siguiera el mismo comportamiento.  El 95% del financiamiento interno del BC es fundamentado en promesas del Ministerio de Haciendas.

Es decir, los equilibrios operacionales del BC están sustentados en la promesa de financiamiento del  gobierno, a través del Ministerio de Haciendas,  por un valor que rondará eventualmente los US$ 10 mil millones.

Al mismo tiempo, las emisiones de certificados y bonos BC ya no constituyen sobresaltos para esta institución, porque esos papeles son redimidos con los fondos de pensiones en el mercado secundario de la bolsa de valores.

Además, Hacienda emite sus propios bonos cuando aquellas operaciones no son suficientes para cubrir el servicio de aquel entramado financiero.

¿Le interesa al FMI y a las calificadoras de riesgos extranjeras ese tipo de deuda pública interna? Posiblemente no, porque ellos no son abogados de los cotizantes de la seguridad social, sino de los generadores y tenedores de bonos soberanos transados en las bolsas de valores extranjeras.

Si los propios cotizantes de los fondos de pensiones, como paganini de estas sumas fabulosas, no se empoderan de estos procesos de alto riesgo, ningún organismo internacional ni el gobierno lo hará. Es sencillo, estas instituciones tienen sus prioridades entre las cuales no están incluidos los cotizantes del SS.

Finanzas públicas

El déficit fiscal consolidado del gasto público en el trienio 2009-2011 fue de 4.5%, 3.5% y 4% del PIB,  respectivamente.   Es decir, el gobierno gastó casi US$ 6 mil millones por encima de sus ingresos fiscales.

A pesar de la crisis financiera y reducción de ingresos en ese periodo, el gobierno siempre aumentó sus gastos corrientes muy por encima de sus posibilidades.

Los fabulosos ingresos de impuestos a los hidrocarburos fueron transferidos a su vez a la cleptocracia de los generadores de electricidad, sus “canchanchanes y pana full”.

En el 2010, el pago de la deuda externa  rondó los US$ 2 mil millones, 4% del PIB. Eso explica por qué se vuelven sal y agua los ingresos por remesa, lavado, préstamos internacionales, inversión extranjera, entre otros.

Ese comportamiento pertinaz de las finanzas públicas son las que indican el nivel de riesgo para el cumplimiento de pago de las deudas públicas a los fondos de pensiones.

Si usted, como parte interesada estos fondos, quisiera creerle al “valiente” candidato gubernamental de que él honrará todas las deudas,  respetaría su criterio.

El comportamiento dislocado  del gasto corriente en el periodo 2004-2012 y el acelerado endeudamiento público indican todo lo contrario. Recuerde que la resaca nunca sucede durante la fiesta, sino al otro día en la mañana.

Así sucedió en Argentina, Carlos Menen y Domingo Cavallo hicieron la fiesta con la música de la convertibilidad monetaria (peso igual a dólar) y el baile de excesivos gastos corrientes,   durante el periodo 1989-1999.

La resaca sucedió después de la fiesta del tango, cuando en las navidades del 2001, el pobre Fernando de la Rúa tuvo que renunciar a la presidencia, porque no encontró medicina adecuada ni apoyo legislativo para subsanar aquel entuerto económico que le dejó como tarea el inefable Carlos Menen.

Quienes limpiaron los vómitos de la resaca política-económica argentina del 2001 fueron los pensionados y ahorrantes, con una escoba que se llamó “corralito”.

En la actualidad, el 29% de los cotizantes tiene 44 años o más. Implica que dentro de 21 años esos fondos tendrían que pagar a cada persona capitalizada un sueldo equivalente al valor actual de RD$ 16 mil. Adicionalmente debe cubrir la salud de una persona de tercera edad.

Si el esquema actual persiste, en el cual los fondos se diluyen en gastos corrientes del gobierno central, las erogaciones por concepto de pensiones a cotizantes serían equivalentes al 33% del gasto público.

Existe una cantidad igual de afiliados a la seguridad social, los cuales se fundamentan en el reparto y la solidaridad, porque no cotizan al fondo. Esta población vulnerable también es responsabilidad estatal. Si se asume un gasto público por ese concepto de sólo 17%, entonces el presupuesto general del Estado estaría compelido a asignar un 50%  a estos compromisos con el sistema de la seguridad social.

Es evidente que ese sería un escenario insostenible, dado que existen otros compromisos con la redención de la deuda externa, educación y gastos corrientes del gobierno.

La conclusión es simple: tarjeta de solidaridad para todos, para honor y orgullo de Leonel Fernández y sus títeres por excelencia.

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

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