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cultura

Jose Angel Buesa

Por Julio C. García Sánchez

José Angel Buesa

José Ángel Buesa y Regato nació el 2 de septiembre de 1910 en Cruces, ciudad de la antigua provincia de Las Villas, actualmente Cienfuegos, Cuba.

A los 7 años comienza a escribir versos. Al llegar a la adolescencia, se traslada a Cienfuegos para continuar sus estudios en el colegio de los Hermanos Maristas y más tarde a trabajar.

Cienfuegos, tan próximo a su pueblo natal, le ofrece unos horizontes marinos llenos de belleza, que dejarán en su corazón luminosas imágenes. Posiblemente en aquel entorno empezará a almacenar recuerdos en su mente para alimentar sus poemas.

La magia de ese paisaje humano y geográfico tiene para el poeta, en aquellos años, un valor incalculable. Después, muy joven, se traslada a La Habana, en cuya Universidad obtiene el doctorado y donde fija su residencia. Vive en un barrio que es como una inmensa provincia nombrada Jesús del Monte. Su vida se convierte en algo violento, soñador, áspero y lleno de una lírica que enriquece su obra. Estudia los clásicos y trabaja en una oficina, rodeado de números y cifras.

En determinado momento viaja a Matanzas y comparte la vida con los grupos literarios matanceros de su generación. Se dedica, a partir de ese momento, a escribir novelas radiales durante varios años, convirtiéndose así en un escritor profesional.

Se podrá pensar que Buesa no podrá ser el mejor de los poetas contemporáneos cubanos, pero paradójicamente, es uno de los más queridos por la gente humilde, lo que comúnmente conocemos como “el pueblo”.

He ahí por qué su poesía entró en los corazones desde su primer poema escrito en Cuba “La fuga de las horas” (1932), siguiéndoles otros con similares temáticas y de igual aceptación como “Misas paganas” (1933), “Canto final” (1938), “Muerte diaria” (1943) y algunos más que lo fueron inmortalizando hasta caer en la poesía romántica a partir de 1949 con “Poemas de la arena”, “Doble antología” (1952), “Poeta enamorado” (1955), “Poemas prohibidos”, (1959), “Versos del amor” (1949) y una larga lista hasta concebir en el 1982 su último poema “Para ellas”.

En Santo Domingo

13 de octubre de 2009. Santo Domingo. Reportaje de Lic. Guillermo Patterson Morales, panameño.

“Me entrevisté con el Profesor Dr. Mariano Lebrón Saviñori, de aproximadamente 90 años de edad, y que fue gran amigo de JA Buesa. Vive en Calle Estrelleta 236, entre Arzobispo Nonel y Padre Bellini, Cerca de la Capilla San Pío. Dice que Buesa era un hombre delgado pero atlético, de unos 5’9″ de alto y de facciones muy atractivas. Siempre tuvo suerte con las mujeres, pero que le dominaba una necesidad de sufrir sus amores. Amaba intensamente, pero por poco tiempo. Cuando llegó a Santo Domingo por el año 1974, llegó soltero y se casó con una dominicana de baja cultura que a lo mejor le era muy útil en la casa, pero que no le ayudaba para nada intelectualmente. Estuvo aproximadamente 10 años en Santo Domingo antes de morir a los 72 años. En ese tiempo trabajó en la Universidad Pedro Henriquez Ureña como Secretario de la Junta Directiva y encargado del área de publicidad y creatividad. Cuando la universidad cerró el plantel #1 adonde trabajaba Buesa, este quedó sin trabajo. Al cabo de pocos años después, murió. Aparentemente fue enterrado en Santo Domingo por unos años, pero un grupo de fanáticos de sus poemas, de Puerto Rico, vinieron y consiguieron, con la anuencia de su viuda, que sus restos fueran llevados a Miami, adonde se supone deben estar enterrados.”

“En la República Dominicana donde fue recibido con los brazos abiertos, trabajó como profesor de Literatura en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. Sus restos aun permanecen en tierra dominicana.”

Poema del renunciamiento

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
de dolor de quererte…y jamás lo sabrás.

Soñar con el nácar virginal de tu frente:
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos…y jamás lo sabrás.

Quizás pase con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá:
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido
te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar,
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozaré tus cabellos…y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
el tormento infinito que te debo ocultar,
yo te diré sonriente “No es nada…ha sido el viento.
Me enjugaré la lágrima… ¡y jamás lo sabrás!

Poesías de José Angel Buesa

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Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

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