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Constitucionalismo, Documentos, Haiti, Historia

Tratado de Ryswick , 1697

  


  1. Transcripción en español del Tratado de Ryswick y sus complementarios 

 

  1. Versión en inglés Tratado de Ryswick

 

 

 

 

 

 

Libro:

También aquí está El capítulo I del libro La Historia de Cuestión Fronteriza Domínico Haitiana, de Manuel Arturo Peña Batlle (1946). Este explica el tratado de Ryswick y sus precedentes.

  Capítulo I

1.  El reconocimiento.  2. El Tratado de Nimega. 3. Del Tratado de Nimega al de Riswick. 4. El Tratado de Riswick.

 1.      l reconocimiento.

 Durante siglo y medio se mantuvo en la isla de Santo Domingo una indefinida situación internacional porque España no hizo reconocimiento de la colonia francesa hasta el último cuarto del siglo XVIII, cuando, de un modo formal y definitivo, admitió por el Tratado de Aranjuez la validez de la ocupación y trató, al mismo tiempo, de poner límite seguro a su expansión.

Antes de llegar a este reconocimiento expreso, el asunto atravesó un largo período de evolución directamente influido por los cambios de la política europea. Cada uno de los principales sucesos de esa política se reflejaba, más o menos directamente, en la vida colonial, produciéndose así cambios notables en el régimen implantado en la isla.

El punto de partida de lo que podríamos llamar “proceso del reconocimiento” lo encontramos en las negociaciones de Nimega.

Aunque ninguno de los autores que en estos tiempos han tratado la materia dedica atención detenida al Tratado de Nimega, nosotros consideramos que no es posible prescindir de estas negociaciones al querer esclarecer los hechos que determinaron el reconocimiento definitivo de 1777.

2.      El Tratado de Nimega.

 La coalición en que se habían comprometido Alemania, España y las Provincias Unidas, frente a Francia,  sucesivamente, durante los años 1673 a 1676, obligaron a Luis XIV a abrir hostilidades contra los aliados, interesando en su favor a Suecia y a Inglaterra.86

La suerte de las armas no fue del todo favorable a los franceses y, en consecuencia, antes de comprometer sus energías en una lucha de la cual, ni aun resolviéndola favorablemente, hubiera obtenido grandes ventajas, el Rey de Francia optó por la paz en el 1675, acogiendo la mediación de Inglaterra y de la Santa Sede. En el 1676 se abrieron negociaciones en la ciudad de Nimega, las cuales terminaron con los entendidos concluidos separadamente con los Estados generales de Holanda (10 de agosto de 1678), con España (17 de septiembre de 1678) y con Suecia y el Imperio (5 de febrero de 1679).

Es indiscutible que el tratado entre España y Francia, aunque no expresaba nada en concreto sobre la cuestión de Santo Domingo, inició la primera etapa del reconocimiento. En efecto, gobernaba a la sazón la colonia española don Francisco Segura Sandoval y Castillo, a quien transmitió oficialmente el Gobierno español el tratado concluido con Francia en Nimega, para fines de publicación y de ejecución en todo el territorio de la isla.87

86.-m. Van Kasselt. Historia de Bélgica y Holanda. pp.406 y ss. Traducción de una sociedad literaria. Barcelona, 1844. Ch. Calvo, Dictionnaire de Droit International public et privé. Berlín-París, 1885.

87.-En el manuscrito n.o 9325 n. acq. de la Biblioteca Nacional de París, se conserva un interesante documento publicado en Recopilación diplomática, ob. cit., sobre el viaje del Capitán francés Les Ormas Jonchée a la costa norte de Santo Domingo y la comunicación de la paz de Nimega que le fue hecha por los españoles: “Relation du voiage du Capitaine Les Ormas Jonchée commandant le navire Saint Bernard, a la Coste de Santo Domingo touchant le traité des Espagnols de l’Isle da Santo Domingo avec les Francois.

Le Capitaine Les Ormas Jonchée, estant le 16 May 1680 dans le port de Port de Platte de la bande du Nord de la Coste de Santo Domingo, les habitans de Saint Jago, avertis par leur sentinelles qu’ils y avoit un navire francois dans le dit port, ils chercherent le temps de faire parler au Capitaine, et pour cet effaict ils surprirent un de ses gens dans la Riviere, auquel ils donnerent un billet pour scavoir de luy s’il reponderoit a ce qu’ils souhétoint touchant la paix qu’ils avoient publiée suivant les ordres d’Espagne dans toute l’etendue de 1’archevesché de l’Isle. Il leur fit réponse le jour suivant, par un billet, qu’il auroit bien de la joie de les voir et de leur faire connoistrs la paix generalle de toute l’Europe. Sur ce il parut le 18 du mesme mois vers les 10 heures du matin une compagnie de cauallerie et de lanciers portant enseigne blanche. Le Capitaine envoya

Interesado en dar cumplimiento a la medida ordenada por la Corte, el Gobernador delegó al Licdo. don Juan Bautista Escoto, un sacerdote español, para que, pasando a la Tortuga, notificara al Gobernador francés de la dicha isla los términos del tratado.

Con este motivo, escribió el Gobernador español al francés una comunicación por demás significativa, mediante la cual, al dar a la ocupación de la Tortuga los caracteres de un hecho cumplido, hizo un reconocimiento implícito de la validez de esa ocupación.88

ils mirent toutes leurs armes bas, et le principaux officiers, s’estant rendus au bord luy donnerent la copie de la cedu’le du Roy d’Espagne dans les termes suivant:

‘Mi Gobernador y Capitán General de la Isla Española y Presidente de mi Real Audiencia que reside en la Ciudad de Santo Domingo.

Auiendose concluido en el Congreso de Nimega…, la paz…, estipulándose el tratado que se publicó en esta Corte el día diez y ocho de Enero próximo pasado a parecido remitirosle con este despacho para que lo hagáis publicar en esa Isla… siendo cierto que los vasallos de essa Isla bienen a ser los mas interesados en esta paz por la mayor seguridad con que podrán comerciar… Fecha en Madrid á seis de Julio de mil y seiscientos y setenta y nueve años: yo el Rey’.

Le président de la ville de Saint Domingue ayant laissé ecouler le temps qu’il croyoit necessaire pour que le dit Capitaine se fut rendu auprez des Francois, il despecha un prestre nommé Don Juan Baptista Escotto avec un pacquet pour Monsieur le Gouverneur de la Tortue et Cóte de Saint Domingue. Comme le Capitaine connoisoit particulierement 1’envoyé pour l’avoir vu au Port de Platte, il fit la relation á Monsieur le Gouverneur du suicet  de voiage et leur servit d’interprete”. (Doc. 76, p.91).

En Del Monte y Tejada, tomo III, p.43, véase especialmente el documento contenido en la nota 1.

En José Gabriel García, ob. cit., tomo I. p.173.

Moreau De Saint Méry, ob. cit., tomo I, pp. III -IV, dice a este respecto lo siguiente: “Don  Francisque de Segura Sandoval I Castillo, président de la partie Espagnole, écrit le 10 Juillet I envoye a M. Puançay, le Licentie Don Jean Baptiste Escote, pour lui notifier la pais, I lui proposer de fixer les límites entre les deux Nations. Cet envoyé trouve des Francais, jusq’ a la riviere du Revouc, qu’il passe même avec M. de Longchamp, établi sur le bord de cette riviere, dans un cannot appartenant a cet habitant. Ce dernier l’accompagna, ainsi que d’autres Francais, jusques vers M. de Pouançey au Cap, ou il arriva a la fin du même mois Juillet. L’interprete de cet entretien fut M. Ormas Jonchée, Capitaine du navire le St. Bernard, qui avait vu le Lidentié Escoto a St. Jago, qui le conduisit, a son retour du Cap. Jusqu’a la baye de Mancenille. On dressa un acte qui assigna la riviere du Rebouc pour ligne de démarcation”.

Véase, también, Charlevoix, Histoire de Saint Domingue, tomo I. p.127, citado por Américo Lugo.

88.-El texto de la comunicación está publicado en Recopilación diplomática, ob. cit., p.93, doc. 77.

Anteriormente lo había dado a la publicidad Américo Lugo en la revista Patria, año II, n.o 109, 17 de septiembre de 1927. “Auiendo reciuido con cédula de Su Magestad Catholica (que Dios guarde) el tratado

La notificación aludida revistió los caracteres de un verdadero acto diplomático. El Gobernador francés, señor de Pouançay, respondió al español para acusar recibo de su nota.

En su carta puso de relieve su extrañeza al no hallar en el texto de las paces algún artículo concerniente al gobierno de la isla, y sometió al criterio del gobernador Segura Sandoval el proyecto de redactar un reglamento “con el fin de que los unos no hagan daño a los otros”.89

haga publicar en toda esta isla y mandadome así mesmo se le de cumplimiento por lo que toca a estos vasallos, me a parecido ser de mi obligación auisar a Vuestra Señoría se a executado assi y que para esta buena unión subsista y se consigue el puro affecto que ambas Magestades han sollicitado para vien de los dominios de cada uno; es preciso que Vuestra Señoría reprima et contenga a los subditos de Francia que abitan la Tortuga prohibiéndoles no pasen de ellas a estas Costas de esta isla Española a hacer sembrados y corambres y los mas daños que se han experimentado en tiempos de las guerras de Europa, todo lo cual reconocerá Vuestra Señoría le incumbe por los derechos que lleua el Lizenciado don Juan Baptista Escotto a quien é encargado esta diligencia y que passe con toda breuedad a esa isla de la Tortuga y me traiga la respuesta que espero que Vuestra Señoría, a quien a seguro no fallarán los Espagnoles a lo que deuen en atención á la justa obserbancia de lo pactado en esta unión que Dios Nuestro Señor conserue y a Vuestra Soñoría en suma felicidad. Santo Domingo de la Espagnola y Julio 10, 1680. Besa la mano de Vuestra Señoría su seruidor don Francisco de Segura Sandoval y Castillo”.

89Documento publicado en Recopilación diplomática, ob. cit., p.94, doc. 78: “Reponse du Sieur de Pouançay a la lettre du President de Saint Domingue, le 27 Juillet 1680.

J’ai receu, Monsieur, la lettre que vous avez pris la peine de m’escrire avec les articles de la paix signée en la ville de Nimegue par les plenipotentiaires du Roy mon Maistre et ceux du Roy  atholique; je n’y ai tròuvé aucun article concernant les affaires de ce gouvernement. J’avois veu le peu de disposition a la paix de la part des sujets du Roy d’Espagne habituez en cette isle, j’avois lieu de croire qu’ils en resteroient de mêsme que dans les autres paix precedentes. J’ay appris avec plaisir l’inclination que vostre Seigneur temoigne a 1’execution du traicté de paix, je 1’asseure que i’y correspondray de ma part entout ce qui sera de justice et de raison et des maintenant je m’en vais deffendre aux habitans de mon  gouvernement d’entrer dans lieux possedez par les Espagnols et d’y tuer aucun bestiál; mais je ne puis me dispenser de leur permettre de faire des viandes dans les quartier ou il ont accostumé d’en faire, comme estant terres de nous possedons depuis trés longtemps par droit de conqueste; je me suis expliqué plus amplement avee le Seigneur Jean Baptiste Escoto sur ces matieres a fin qu’il en informe vostre Seigneurie qui voudra bien que je lui dise qu’elle n’a pas une entiere connoissance de la maniere que les choses sont établies dans les costes

du Nord de l’Ysle de Saint Domingue ou les sujets du Roy sont depuis environ 40 ans a faire valoir l’agriculture et leur habitations; cela n’empeschera pas que l’on ne puisse faire un reglement afin que les vna ne fassent point de tort aux autres sur quoy vostre Seigneurie me peut apprendre ses sentimens. Monsieur le Comte d’Estrés: Vice Admiral de France, estant dans ces mers cy et devant

El gobernador Pouançay actuó hábilmente, sin negarse en forma rotunda a las pretensiones del funcionario español, para, según él mismo advierte a monseñor Colbert en carta fechada dos meses más tarde, permanecer poseedores de las tierras que ocupaban y en las cuales sus gentes tenían costumbre de cazar.90

Según asevera el historiador Moreau de Saint Méry, las conferencias celebradas en El Cabo entre el Licdo. Escoto y el gobernador Pouançay fueron muy amistosas y dieron por resultado el “que se levantara un acta en la cual se designaba el río Rebouc como línea de demarcación” provisional de las dos porciones en que quedaba dividida la isla.91

Se había trazado, pues, oficiosamente, la primera línea fronteriza en la isla de Santo Domingo. Estos sucesos  tuvieron lugar en 1680. Es inútil ponderar la trascendencia de este acto, porque no podrá escapar a una observación sagaz, que, de este modo, quedó definitivamente consagrada, si no propiamente en derecho, a lo menos en principio, la eficacia de la ocupación francesa. El Gabinete de París tomó, como es natural, vivo empeño en esta cuestión, respaldando en un todo la actuación del Gobernador de la Tortuga.92

informerai aussi les ministres du Roy mon Maistre afin qu’ils en rendent conte a Sa Majesté.

Cependant, je feray en sorte que vostre Seigneurie n’aura point de sujet de se plaindre de ceux de mon gouvernement et j’espere qu’elle en usera de mêsme de son costé. Ce qu’estant je prie Dieu de vouloir vous combler de ces graces. Je vous baise les mains et suis, Monsieur, votre tres humble serviteur. De Pouançay”.

90.-Documento publicado en Recopilación diplomática, ob. cit. p.96, doc. 81.

“Monseigneur: a la fin de Juillet dernier Monsieur le Gouverneur de la ville de Saint Domingue m’envoia un preste avec un pacquet ou estoit une lettre avec les articles de paix entre France et l’Espagne. J’envoi la copie de la lettre qui demande des choses outre raison.

Je n’ai cependant pas rebuté les offres que le dit Gouverneur fait a condition de demeurer possesseurs des terres que nous occupons et nos gens ont coutume de chasser. J’ai cru que cette occasion estoit favorable pour l’ouverture du commerce avec les gens de la terre auquel il est trés important, ce me semble, de faire  onnoistre notre religion, et l’avantage qu’ont ceux qui sout sons l’obeissance du Roy par l’abondance des navires qui aportent des marchandises de France, estant certain que quand il en vient en trois ans un pour Saint Domingue ils se tiennent bienheureux. Si Vostre Grandeur juge qu’il y aie quelque chose de mal a propos, l’on aura bientost interdit le commerce, mais je crois devoir continuer

peur l’avancement de nos affaires, jusques a ce que je soic informé des volontés de Vostre Grandeur. Je ferai toujours pour le mieux”.

91.-El río Rebouc es el conocido con el nombre de Guayubín. Consúltese el dato en

Recopilación diplomática, ob. cit., p.384 y en S. Rouzier, ob. cit., tomo II, p.78.

3.      Del Tratado de Nimega al de Riswick.

  La convención de El Cabo no fue motivo para que los franceses detuvieran el curso de su ocupación. Los inconvenientes a que daba lugar esa ocupación aumentaban a medida que se poblaban las posesiones fronterizas.

Al gobernador Pouançay le sucedió, en 1683, Mr. de Cussy, quien puso grandísimo interés en ensanchar y afianzar los establecimientos franceses de la Española “dedicándose a regularizar la administración pública, a promover el comercio exterior y a ensanchar la agricultura, con perjuicio, por supuesto, de las posesiones españolas, las cuales se veían invadidas de nuevo, lentamente, a pesar del acta levantada en El Cabo, cuatro años antes, fijando como línea divisoria el río Rebouc”.93

Esta circunstancia obligó al entonces Gobernador de la parte Española, don Andrés de Robles, a tomar de nuevo la iniciativa con el fin de evitar el avance francés.

El pretexto escogido por Robles para protestar de la usurpación fue el de comunicar a Cussy el tratado de Ratisbona, firmado entre España y Francia el 15 de agosto de 1684, por el cual se pactó una tregua de veinte años entre las dos potencias.94

Con este motivo, el Gobernador español se quejó de las usurpaciones territoriales a que se habían entregado los habitantes franceses en perjuicio de la colonia. En ese momento se encontraban en la parte francesa los caballeros Saint Laurent y Bégon, administradores generales de las Islas francesas, accidentalmente de servicio en Santo Domingo, quienes aprovecharon la oportunidad para proponer a don Andrés de Robles una reconsideración de la cuestión de los límites y fijar “una nueva línea que partiendo del río Rebouc, por un lado, terminara en el Cabo Beata por el otro”.95

Con esta proposición se inició la constante aspiración francesa, primero, y haitiana más tarde, a tirar una línea recta, de norte a sur, que dividiera la isla en dos partes regulares

El gobernante español se negó rotundamente a aceptar semejante propuesta, y dispuso entonces la persecución de todo extranjero que se encontrara sin licencia en cualquier sitio fronterizo.96

92. Américo Lugo, Una comunicación diplomáticaPatria. Año VI. Núm. 109. 17 de septiembre de 1927. Véanse los documentos que contiene el artículo Del examen de la correspondencia sostenida entre las autoridades francesas y españolas de la isla, publicados en Recopilación diplomática, citada anteriormente, no se desprende que tal demarcación de fronteras se hubiese llegado a realizar.

93. josé Gabriel García, ob. cit., tomo I. p.175.

94.-calvo, ob. cit., Ratisbonne; NYS, La Revolution francaise et le droit international, tomo

. 95.-La carta en que se hacía tal proposición llevaba la fecha 26 de mayo de 1685, según se deduce del texto de la respuesta redactada por el Gobernador español. Recopilación diplomática, ob. cit., p.117, doc. 100. Véase además, Moreau de Saint-Méry, ob. cit., tomo I, p. IV, de quien es la cita copiada.

96.-En la contestación dada por don Andrés de Robles al señor de Cussy, el 9 de julio de 1685, se dice textualmente: “Y en cuanto a demarcar la tierra, ya e dicho a Vuestra Señoría otra vez que no tengo orden para tomar tal resolución; Vuestra Señoría de orden se estén essos hauitadores en la linea de sus poblaciones, sin alargarse a las tierras destos vasallos del Rey, nuestro Señor, pues assi se conserbara la paz, sin romper la guerra”. Recopilación diplomática, ob. cit., p.117, doc. 100. Véase también en la p.133, el doc. 112.

La lucha se mantuvo encarnizada entre las dos colonias con motivo de las posesiones fronterizas. Es digno de notarse, sin embargo, que desde el pacto de El Cabo la ocupación francesa no era discutida sino en el caso de que sobrepasara los límites convenidos, reconociendo los gobernantes españoles de un modo constante la soberanía francesa dentro de las demarcaciones establecidas en 1680.

Las pretensiones de los colonos occidentales se hacían cada vez más apremiantes, poniendo a las autoridades españolas en el caso de defender denodadamente los inmensos territorios incultos y  despoblados que circundaban la línea divisoria, pero, como dice García, “a pesar de estas precauciones y de otras análogas, las hostilidades no cesaban del todo, porque como ellas tenían su origen en el empeño de los unos por posesionarse de los terrenos incultos,

La situación llegó a cobrar un aspecto verdaderamente alarmante cuando los dos Gobiernos, el francés y el español, tomaron la lucha entre ambas colonias como una cuestión de Estado, tratando cada uno de obtener por la fuerza satisfacción de sus fines. Este estado de cosas obedeció indudablemente a la ruptura de hostilidades con que se dio fin, pocos años después de pactada, a la tregua de Ratisbona.

En 1689 Cussy recibió órdenes de su Gobierno de invadir la parte española de la isla.98

Organizó entonces una formidable expedición que llegó a Santiago de los Caballeros saqueando la población y sometiéndola a depredaciones verdaderamente escandalosas. 99

Dos años más tarde, el Gobierno español decidió tomar un desquite, y al efecto ordenó, al entonces Gobernador, don Ignacio Pérez Caro, invadir, por mar y tierra, la parte francesa.

Después de organizar y preparar convenientemente un poderoso contingente de más de mil hombres, al mando superior de don Francisco de Segura Sandoval y Castillo, el Gobernador cumplió las órdenes recibidas.

El éxito de la empresa fue completo, destrozando la fuerza española el ejército francés en la célebre batalla de la Sabana Real, en la que murió el aguerrido y audaz gobernador Mr. de Cussy.

La venganza de los españoles sobrepasó en ferocidad a la acción francesa de 1689.100

97.José Gabriel García, ob. cit., tomo I, pp.177 y 178. Sobre el reconocimiento del río Rebouc como límite entre la parte francesa y la española, véase el doc. 131. pp.160 y ss. De Recopilación diplomática, ob. cit.

 98.Moreau De Saint Méry, ob. cit., tomo I, p.V; Del Monte y Tejada, ob. cit., tomo III, pp.46 y ss.; Recopilación diplomática, ob. cit., p.167, doc. 135.

99.Véanse detalles en los docs. 142, 143 y 148 de Recopilación diplomática, ob. cit., pp.179 y ss. y 193 y ss.

100.Consúltese al respecto el doc. 149, pp.196 y ss. de Recopilación diplomática, ob. cit.; Moreau De Saint Méry, ob. cit., tomo I, p. V; Del Monte Y Tejada, ob. cit., tomo III, pp.48 y ss., y el documento contenido en la nota 1 de la p.49.

La ocupación occidental se detuvo durante algunos años después del descalabro sufrido en Sabana Real. La cuestión fronteriza se mantuvo en statu quo hasta 1697, fecha en que España y Francia pusieron término a sus luchas por el Tratado de Riswick. Esta negociación tiene una capital importancia en la exposición de los hechos que integran el viejo y dificultoso expediente de fronteras.

4.      El Tratado de Riswick.

 Luis XIV se vio en la necesidad de destruir por las armas la Liga de Augsburgo, firmada el 9 de julio de 1686 entre el Emperador de Alemania, España, Suecia, Baviera, Sajonia y otros Estados alemanes; de reivindicar los derechos de su cuñada, la Duquesa de Orleans, a la sucesión del Palatinado;101 y de hacer valer los derechos de Francia en la elección al Arzobispado de Colonia, de la cual había sido desechado por el Papa y por el Emperador el candidato de Francia.

Con este motivo, cuatro años después de concluida la tregua de Ratisbona, se vio de nuevo Europa encendida en la guerra del Palatinado.

Esta conflagración se inició en el 1688 y duró hasta el 1697, año en que Luis XIV, por razones políticas, renunció a las ventajas de una posible victoria para promover, con la mediación de Suecia, negociaciones de paz, celebradas en el Castillo de Riswick, cerca de La Haya.102

101.Calvo, ob. cit., Ryswick.

102.Van Kasselt, ob. cit., pp.412 y 455. Calvo, ob. cit., la misma palabra.

El Rey de Francia quiso, de ese modo, complacer a España, a cuyo trono, que pronto dejaría vacante la muerte de Carlos II, mantenía vivas aspiraciones.103

La Paz de Riswick fue, pues, favorable, por ese motivo, a España.

Algunos historiadores de nota, nacionales y extranjeros, dan como cierto el dato de que, en el Tratado de Riswick, España cedió a Francia formalmente la parte francesa de la isla de Santo Domingo.

Otros niegan categóricamente el hecho, aduciendo en su favor la razón casi convincente de que en lectura corrida del original del Tratado no se ha encontrado cláusula ni texto alguno que expresen la referida cesión.104

103. Van Kasselt, ob. cit., p.415.

104. Es evidente que esta diferencia de criterio se debe a una lamentable confusión de conceptos. El Tratado de Riswick no hizo otra cosa que restablecer la situación europea al estado en que la había colocado el Tratado de Nimega. El Artículo IX del Tratado de Riswick es una reproducción literal del Artículo VII del Tratado de Nimega.

No es, pues, aventurado decir que el espíritu que animó la letra de éste en su Artículo citado, debió animar también el Art. IX de aquél.

En el momento en que se concluyó el Tratado de Nimega la ocupación francesa de la isla de la Tortuga y de la costa norte de la isla de Santo Domingo no había tomado caracteres de hecho cumplido; fue en esa época cuando el Gobierno francés comenzó a dar protección oficial a la ocupación. Siendo pues, como es, una cuestión sabida, la de que el Tratado de Riswick no hace mención ninguna de Santo Domingo, sólo desentrañando la intención de las partes, al reproducir en el Art. IX de ese Tratado el Art. VII del Tratado de Nimega, podríamos dar una solución lógica a la diferencia de criterio existente al respecto.

Los escritores haitianos son los que han hecho hincapié en la cuestión, llegando a afirmar que el Tratado de Riswick hizo demarcación de límites. Para desvirtuar esta falaz especie nos limitaremos a reproducir un párrafo del informe que, en 1862, rindió el Sr. St. Amand al Presidente Geffrard con motivo de la reclamación que le hizo España sobre los pueblos fronterizos ocupados por Haití; dice así el párrafo aludido:

“No obstante eso, el Tratado de 1777 fue precedido de dos otros tratados concluidos entre España y Francia.

El primero es el de Nimega del 17 de septiembre de 1678. Su Artículo VII dice así:

‘El dicho S. Rey Cristianísimo hará también restituir a S. M. C. todas las ciudades, plazas fuertes, castillos y puestos que sus ejércitos han o hayan podido ocupar hasta el día de la paz y aún después de ella en cualesquier lugar del mundo que estén situados, como igualmente su dicha M. C. hará restituir a S. M. T. C. todas las plazas fuertes, castillos, puestos, que sus ejércitos puedan haber ocupado durante esta guerra hasta el día de la publicación de la paz y en cualesquier lugar que estén situados’.

El segundo Tratado es el de Riswick, de 1697. Su Art. IX es la reproducción literal. La generalidad de los términos de esos dos artículos permite suponer que esas dos importantes convenciones eran aplicadas a la colonia española y a los establecimientos franceses de la isla de Santo Domingo. Pero como se ve no hay cuestión de límites.

Por consiguiente, el tratado de 1777 conocido además bajo el nombre de tratado de límites, es el primer acto que hay que examinar”. No hay duda alguna de que el Sr. St. Amand conocía la letra de ambos tratados, porque las investigaciones emprendidas más tarde para esclarecer el error en que habían incurrido algunos de sus compatriotas, confirman absolutamente sus expresiones y su cita: no había, pues, confusión en el criterio haitiano, cuando escribía el Sr St. Amand.

Moreau de St. Méry no hace alusión al Tratado de Riswick sino para decir que este instrumento restableció las posesiones de ambas potencias al estado en que estaban antes de romperse las hostilidades.

Para ilustrar mejor esta cuestión véase: Andrés J. Montolío, El Tratado de Ryswick y la isla de Santo Domingo, un folleto, 1919; Manuel A. Machado, La cuestión fronteriza domínicohaitiana,nota 1, primera edición. La Vega; C. Armando Rodríguez, La frontera domínicohaitiana. Referencia anterior.

C. M. Leger, Haïti son histoire et ses détracteurs. Placide Justin, Histoire de St. Domingue ou Haïti. Joseph Justin, Le différend entre la République d’Haïti et la République Dominicaine. Informe dirigido al presidente Geffrard, sobre la cuestión fronteras, por el Sr. St. Amand en 1862. Traducción oficial. Archivo General de la Nación. Departamento de Relaciones Exteriores, Legajo n.o 118, Exp. n.o 1. Moreau De St. Méry, ob. cit., tomo I, pp. V-VI.

La diferencia de criterio se ha mantenido, a pesar de las categóricas afirmaciones de los que sostienen la tesis negativa.

Nosotros no intervendremos en la cuestión limitándonos, exclusivamente, a sentar el hecho cumplido. Es evidente, sin embargo, que, habiendo o no expresado el Tratado de Riswick la cesión de la colonia francesa de parte de España a Francia, el dicho tratado inicia el comienzo de una nueva etapa en el curso de la controversia fronteriza, en que la lucha de ambas colonias tomó un aspecto verdaderamente crítico para los intereses españoles de la isla, que iban cediendo gradualmente al impulso de la ocupación francesa, favorecida por el advenimiento de un nieto de Luis XIV al trono de España.

Este período de la ocupación terminaría con el reconocimiento expreso y oficial que hizo el Gobierno español de la colonia francesa de Santo Domingo, en 1777, por el Tratado de Aranjuez.105

105.Consúltense, al respecto, los dos documentos de Recopilación diplomática, ob. cit.,indicados en la nota 83, ut supra, p.66.

Parte Occidental de la Isla en 1794

Acerca de Lara Valerio

Fui técnico de perforadoras de tarjetas de 80 columnas en 1975, profesor de matemáticas del nivel medio, me gradué de ingeniero electricista. Entre 1979 hasta el 86 realicé un montón de cursos de sistemas informáticos. Trabajé en importantes proyectos de redes e internet. Espero que este fructífero acervo tecnológico sirva para el desarrollo socio-económico, la educación y las buenas prácticas de la democracia.

Comentarios

2 comentarios en “Tratado de Ryswick , 1697

  1. son muy buenos estos trado

    Publicado por yajira1234 | 07/05/2015, 10:54 AM
    • Gracias Yajira por tu reconocimiento. Es solo un esfuerzo para que los jóvenes aprendan con docs fidedignos y no manipulados por la claque de “opinadores” que nos gastamos día a día.

      Publicado por Lara Valerio | 07/05/2015, 11:29 AM

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