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Estemos o no en dictadura, durante el periodo 1930-2015, la eficacia del sistema político dominicano fue pírrica, comparada con el extraordinario desarrollo en los aspectos socioeconómico, urbanístico, infraestructural y tecnológico.

En 1930, Trujillo asumió como lema “ gobernar es alimentar ”. El régimen de Leonel Fernández, luego de 82 años, pregonó “ comer es primero ” y exhibió con orgullo un millón de tarjetas de solidaridad.

En ambas fondas político-alimentarias o clientelismos enfatizaron el asistencialismo y el monumentalismo, antes que el fortalecimiento institucional, la democracia y el desarrollo humano. En ambos periodos, fue pertinaz el resquebrajamiento de la institucionalidad y la prevalencia del mesianismo. Con el resurgimiento del liderazgo de Danilo Medina, esa debacle institucional persiste.

Las diferencias solo consistieron en que Trujillo enfatizó más el garrote, mientras que el actual régimen pone más énfasis en la propaganda neonazi, bajo el eufemismo de “ marketing politico “.

Aun prevalece el crimen del Estado dominicano en pleno siglo XXI. El caso Narcisazo es el más notable, pero es preciso resaltar los casos vigentes sobre la desaparición forzada de Juan Almonte y los fusilamientos policiales.

Desde el punto de vista institucional, estamos peor que antes del 26 de enero del 2010, cuando se proclamó la Constitución formulada por Leonel Fernández.

Tenemos un sistema judicial y constitucional más dependiente. Se diría que el presidente Danilo Medina es jefe de la administración pública, pero Leonel es en efecto quien conformó el Estado, tal como lo conocemos hoy.

La decisión del Estado dominicano, al declarar incosntitucional el reconocimiento de la jurisdicción DDHH de la Corte Interamericana de Derechos Humanos CorteIDH, fue formalizada por sectores dependientes de Leonel Fernández.

Este expresidente tiene control sobre la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Tribunal Superior Electoral (TSE) y Tribunal Constitucional (TC), los órganos contenciosos más determinantes del Estado Dominicano.

logo tcSentencias

En lo socioeconómico, la cleptocracia trujillista era personal y familiar, mientras que ahora existe una cleptocracia con igual nivel de prevaricación, pero distribuida entre diversos sectores, tales como consorcios con nombres italianos, estrellados, curas, banqueros buenos o condenados, agentes políticos, empresas azucareras, eléctricas y mineras, entre otros.

Al fin y al cabo, la nueva cleptocracia dominicana en el sentido del poder político también es unipersonal.

Juriprudencia CorteIDH sobre RD

AmplieComo indicador de la debacle institucional contemporánea es oportuna mención de los reportes de competitividad global del Foro EM del periodo 2007-2012.

Tal vez, la solución más viable para la superación de la rémora institucional dominicana no sea otra reforma constitucional ni política ni más elecciones amañadas; dado que bajo el manto del actual régimen, se anida un millón de tarjetas de solidaridad, una empleomanía gubernamental hipertrofiada y una cleptocracia dueña ya de todos los mecanismos estatales, capaces, si fuere preciso, de mantener la Constitución en su lugar pertinaz, el safacón.

Carta a Minou

Solo la incorporación de más ciudadanos en la participación directa parece lo viable. Solo un ejercicio real de la soberanía popular, mediante el activismo ciudadano directo, parece la ruta eficaz para el aseguramiento de un Estado, el que cumpla su función primaria de una efectiva protección de los derechos fundamentales.

Esa meta parece limitada, pero si es efectiva y real, lo abarca todo, en los aspectos individual, político, social y democrático; en fin todo aquello correspondiente a los derechos fundamentales, en el pleno sentido.

El constitucionalismo ciudadano, empezando por la educación cívica, es primordial. Los aspectos informativos y formativos sobre la Constitución, pretenden ante todo, un ciudadano activo, dispuesto a la participación directa y el ejercicio tesonero para que los derechos fundamentales, individuales y colectivos sean efectivos.

 Caso NarcisazoDetalles caso NarcisazoJuan AlmonteJuan AlmonteDia de San Fermin

Si un Estado no es capaz siquiera del respeto integral de la dignidad humana y garantizar la efectividad de los derechos fundamentales, pierde sentido y su razón de ser como Estado.

Es un asunto de poder. Y solo la soberanía popular pautada en forma directa por los ciudadanos, es capaz de resolver tal dilema.

Constituciones dominicanas post-trujillo

2010

2002

1994

1966

1963

1961

Constituciones Era de Trujillo

1960

1955

1947

principales Constituciones Anteriores al 1930

Acta USA 1924

Mon Cáceres 1908

 Referencias Relacionadas
 Voto Disidente Magistrada TC KM Jiménez TC/0256/14

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