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Libro Jesús de Galíndez
 Era de Trujillo, Jesus Galindez Prensa, radio y televisión

Fragmento del Libro : La era de Trujillo. Un estudio casuístico de dictadura hispanoamericana (1956), pp. 167-170

Jesús de Galíndez

Cuando Trujillo subió al Poder en 1930 existían tres periódicos en la República Dominicana, los tres de propiedad privada y más o menos de distinta tendencia política.

En la ciudad capital existía un periódico matutino “El Listín Diario”, propiedad de la familia Pellerano, que apoyaba al Gobierno del general Horacio Vásquez; y un periódico vespertino “La Opinión”, propiedad del Sr. Lepervanche, que apoyó a Trujillo en la campaña de 1930. En la ciudad de Santiago de los Caballeros existía un periódico matutino “La Informacíón”, propiedad de la familia Franco, de tendencia independiente y matiz regional.

  Los dos periódicos de la capital han desaparecido. En su lugar existen otros dos periódicos matutinos, ambos propiedad de Trujillo y portavoces oficiosos de su Gobierno y política. “La Información” ha sobrevivido, pero sigue también la política oficial.

El “Listín Diario” era un buen periódico, de larga tradición en el país. Desde febrero de 1930 hasta las elecciones de mayo no vaciló en defender la causa de la Alianza Nacional-Progresista, y en denunciar los sucesivos atropellos de los agentes trujillistas; el día 30 de mayo sus locales fueron asaltados por “un grupo de civiles favorables a la Coalición”.

Poco después sus páginas se van cerrando a las noticias políticas nacionales, y su despreciativo silencio es la única forma de oposición al nuevo régimen.

Dos años y medio más tarde, en enero de 1933, el “Listín Diario” comienza a publicar información de actos trujillistas con grandes titulares; y en marzo abre sus páginas a la encuesta iniciada por el Dr. Aybar sobre la reelección de Trujillo sin necesidad de elecciones; su nueva colaboración aún no es sumisa, y el día 1° de abril es detenido su Director; once días después se consuma la entrega incondicional, el subdirector del “Listín Diario” e hijo del propietario ingresa en el Partido Dominicano, y el 25 de abril es elegido diputado.

A partir de este momento el “Listín Diario” es portavoz del régimen trujillista, y en sus páginas se desborda la literatura de elogios. Más tarde Arturo Pellerano hijo será Presidente de la Cámara de Diputados y senador; murió siendo diputado.

“La Opinión” no tuvo necesidad de cambiar, y sin embargo siempre fue más parca en elogios. Había sido fundada el año 1922 como revista literaria, y el año 1927 la transformó en diario René Leperyanche. Al morir su propietario en 1939 se hizo cargo temporalmente de su dirección el Lic. Manuel A. Amiama; y al año siguiente pasó a serlo un refugiado español, el Lic. José Ramón Estella, casado con una de las hijas del difunto propietario.

 

Ambos periódicos contaron con buenos redactores, en distintas épocas; y acogieron la colaboración literaria nacional, a más de las noticias extranjeras proporcionadas por las agencias mundiales. Cuando yo los leí por primera vez a primeros de 1939, era evidente que el “Listín Diario” contenía una información superior por su potencia económica, pero en ambos era evidente su sumisión al régimen político existente.

Por aquellos días se estaban terminando los preparativos para lanzar un nuevo periódico “La Nación”, con capital aportado por Trujillo. Pretendía ser un diario moderno, que renovara el estilo periodístico del país; al efecto se contrató a algunos refugiados españoles, periodistas profesionales como Elfidio Alonso y Ramón Suárez Picallo, aunque se confió su dirección al dominicano Rafael Vidal (el hombre de 1930)(*). El nuevo periódico salió a la calle el 19 de febrero de 1940.

Su presentación era superior a la de los periódicos dominicanos existentes anteriormente. Pero desde el primer momento se vió que no seria más que el portavoz oficioso del Gobierno. Su circulación se forzó obligando a los funcionarios públicos a subscribirse; como consecuencia, los anuncios pasaron del “Listín Diario” a “La Opinión”.

Pronto era un secreto a voces que el “Listín Diario” no podría mantenerse sin las subvenciones que se decía recibir de la Legación alemana (**) y de la española. En todo caso, el “Listín Diario” no resistió mucho tiempo la competencia, y se clausuró el 15 de enero de 1942 (fecha que confirma los rumores de subsidio alemán, pues un mes antes la República Dominicana había declarado la guerra a Alemania y por tanto se había cerrado su Legación). “La Opinión” aguantó como periódico vespertino, aunque siempre llevando una vida lánguida; fue siempre aliadófila.

Así siguieron las cosas hasta primeros de 1946. En enero de este año Trujillo utilizó “La Opinión” para sus pasajeros propósitos de democratizar el régimen; ya hemos visto su campaña de oposición limitada en los primeros meses de este año. Pero las consecuencias de esta oposición sellaron la suerte del periódico; a mediados de 1946 Trujillo lo adquirió, trasladándose a Nueva York la familia Lepervanche; de momento el periódico continuó saliendo bajo la dirección de Ramón Fernández Mato, pero a primeros de 1947 desapareció definitivamente. Por un año más

“La Nación” fue el único periódico capitaleño, y el único bueno en la República Dominicana. En abril de 1948 apareció un nuevo diario “El Caribe”; tampoco fue secreto que Trujillo era su propietario, aunque inicialmente colaborara en la aventura un periodista norteamericano sin escrúpulos, Stanley Ross. Pronto desapareció Ross de la escena, y no en forma limpia al parecer; y Germán Ornes Coiscou pasó de Redactor-Jefe a Director de “El Caribe”. En los últimos años es evidente que “El Caribe” está superando a “La Nación” en cuanto a importancia y contenido, aunque los dos coincidan en ser portavoces del régimen.

La sección más buscada de “’El Caribe” es la llamada “Foro Público”, en apariencia cartas públicas al director y en realidad aldabonazos oficiosos dados desde la Presidencia para avisar a los dudosos o castigar a los caídos. Me consta que a fines de 1954 Germán Ornes ha concluido un contrato con Trujillo para adquirir la propiedad del periódico, comprometiéndose a pagarle su importe en varios años.

Poco voy a decir sobre “La Información”; el milagro es que ha sobrevivido en Santiago de los Caballeros, aunque haya tenido interés para matices de origen local.

En el resto del país no hay verdaderos periódicos, y apenas publicaciones que merezcan el nombre de tales. En algunas ciudades hay periodiquitos que se alimentan con noticias de sociedad, y algún verso que otro. Y constantemente surgen revistas de vida esporádica; a menudo son sólo un pretexto para conseguir algunos dólares de anuncios, mientras su director-propietario consigue otro empleo del Gobierno: de las pocas revistas que han perdurado de un modo u otro cabe mencionar “Cosmopolita”, propiedad de aquel diputado Félix Gimbernar cuya dimisión en 1939 conmovió la Cámara; su propietario y director se jacta en decir que ni es semanario ni es mensuario sino “cuando-me-da-la ganario” porque lo hace cuando puede. A veces hay alguna revista literaria aceptable. Y desde luego hay bastantes Boletines oficiales de distintas Secretarías y otros departamentos de la Administración Pública.

¿Cuál es la característica uniforme de la prensa dominicana? Una sola: la adulación a Trujillo. En la República Dominicana no hay censura de prensa, no es necesaria.

Esta realidad es tan obvia que con sólo hojear la prensa dominicana no necesito probarla. Pero aconsejo a quien quiera formar una antología de la abyección periodística espigar entre sus titulares, informaciones, y artículos de colaboración. La única dificultad para el periodista dominicano es encontrar un adjetivo nuevo; quien halle una idea nueva es ya genio. A veces también constituye un problema para el redactor social estar al corriente de pasajeras desgracias o preminencias en la familia del Benefactor.

Desde luego no se encontrará en la prensa dominicana la menor crítica del régimen. (Salvo aquellos meses iniciales del “Listín Diario” en 1930, y el pasajero interludio de “La Opinión en 1946).
La censura se aplica —como ya dije en el Capítulo IV— a las publicaciones extranjeras que llegan al país. No voy a insistir.

En cuanto a los demás órganos de publicidad, hasta hace algunos años las emisoras de radio estaban sometidas al régimen pero eran independientes. Hoy ha surgido el predominio de una de ellas, “La Voz Dominicana”, propiedad de J. Arizmendi Trujillo (“Petán”); quien además tiene el monopolio de la televisión (***). Esta emisora se inició hace más de diez años en la ciudad interior de Bonao, feudo de este extraño hermano de Trujillo, que en los comienzos del régimen llegó a exhibir pinitos de rebeldía; en aquel momento era un Mayor del Ejército sin mando, y años después fue ascendido a Coronel, General de Brigada y Teniente General sin mando. (Su mando parece ejercerse sobre algunas de las artistas contratadas para la Emisora, y sobre los transportes por carretera). Hoy está instalada en un magnífico edificio de Ciudad Trujillo, que además es lujoso centro de diversión.

Hay que reconocerle a “Petán” que ha contribuido al mejoramiento material de la República con una buena Emisora de Radio y la única Emisora de Televisión. Pero las noticias y la propaganda transmitida por ellas es la misma que se lee en la prensa dominicana.

Las otras emisoras de la República no son tan serviles en la adulación, pero ninguna cede en la sumisión.

Debo agregar que la Dirección de Comunicaciones tiene también montado un servicio para censurar en lo posible las emisoras de radio extranjeras, es decir para tratar de silenciar con ruidos lanzados en la misma onda aquellas emisiones que puedan atacar al régimen trujillista; este servicio fue especialmente activo durante los años en que desde Cuba y Venezuela se multiplicaba este tipo de ofensiva radial.

En resumen, en la República Dominicana no existe prensa ni radio libre. El problema no es de censura ni de mordaza. Es de asfixia, por un monopolio casi absoluto en manos del propio Trujillo o de su hermano “Petán”.

(*) Como ya fuí anotando en el Capítulo I, los directores de “La Nación” han ido cambiando en estos quince años con lo misma frecuencia que los Secretarios de Estado. Entre los más destacados cabe recordar a Gilberto Sánchez Lustrino, Manuel A. Amiama, Ramón Emilio Jiménez, y Juan Bautista Lamarche, todos ellos personalidades políticas del régimen que alternaron el periodismo con el Congreso y otras posiciones gubernamentales.

(**) Su campaña germanófilo sobresalió durante las victoriosas campañas alemenas de 1940; en los días que precedieron la conquista de París, instaló altavoces en el Parque Colón que lanzaban al pueblo las últimas noticias. (Uno de los redactores encargados de esto labor fue Enrique de Marchen, después Delegado Alterno de la República Dominicana ante los Naciones Unidas vencedoras de Alemania).

(***) Uno de las últimas confirmaciones de esta propiedad aparece en “El Caribe” del 12 de enero de 1955; es la noticia de que “El teniente general J. Arismendi Trujillo Molina, presidente fundador de la gran emisora de radio y televisión “La Voz Dominicana”, ha asumido el cargo de Director General de esa poderosa organización”.

Lea Biografía de Jesús de Galíndez

 

   
   

Comentarios

28 comentarios en “Libro Jesús de Galíndez

  1. muerto el jefe viva el jefe . dios y trujillo

    Publicado por italo garvez | 11/03/2009, 10:13 AM
  2. Todo personaje que trata de pensar por sí mismo siempre es controversial. Galindez no es la exepción. Sinembargo, el hecho de que de exiliado republicano español pasó a ser preceptor de hijos de Trujillo al mismo tiempo que agente estadounidense de inteligencia que vigilaba a sus paisanos ibéricos, no deja mucho espacio para que se le pueda ver con ojos de indulgencia. Su propia muerte es producto de tanto desencuentros consigo mismo como de la chismografía política criolla.

    Publicado por Daniel Adriano Gómez | 17/08/2009, 7:53 PM
  3. Todo personaje que trata de pensar por sí mismo siempre es controversial. Galindez no es la excepción. Sinembargo, el hecho de que de exiliado republicano español pasó a ser preceptor de hijos de Trujillo al mismo tiempo que agente estadounidense de inteligencia que vigilaba a sus paisanos ibéricos, no deja mucho espacio para que se le pueda ver con ojos de indulgencia. Su propia muerte es producto de tanto desencuentros consigo mismo como de la chismografía política criolla.

    Publicado por Daniel Adriano Gómez | 17/08/2009, 7:57 PM
  4. Trujillo fue un tirano sinverguenza y punto

    Publicado por Luis de la Cruz | 08/12/2009, 10:11 PM
  5. ciudad de berisso calle 9 y 156 norte casa 3365 manden libros de historia gracias chau .

    Publicado por diego gaston | 22/11/2010, 6:17 PM
  6. La era de trujillo es uno de los temas latinoamericanos que ha dejado de que hablar desde la caida del regimen. Yo creo que Republica Dominicana deberia de abrir un museo de solo el tema Trujillo, debido a sus grandes rasgos que dejo, ademas es algo de pensar ya que un simple hombre oriundo de la provincia de San Cristobal aterrorizo el pais completo durante 30 años y es algo que hay que analizar muy bien. Yo creo que por lo menos una pagina web con toda esa informacion deberia de ser publicada. Si alguien quiere unirse a ese proyecto porfavor de mandarme un email.

    Publicado por YABD | 06/04/2011, 2:14 AM
  7. gracias

    Publicado por angel luis | 30/10/2011, 5:13 PM
  8. hola como te llamas

    Publicado por angel luis | 30/10/2011, 5:15 PM
  9. quiero saber el resumen de el cuento el presipisio maldito

    Publicado por katherine | 16/01/2014, 5:43 PM
  10. Quisiera recordar que el libro ” La era de Trujillo ” fue publicado gracias al esfuerzo, trabajo y colaboración del editor chileno Alfonso Naranjo Urrutia, en Chile, quién fue perseguido por los agentes de la Dictadura de Trujillo, incluso su esposa fue atacada y herida en Estados Unidos, a raíz de estos hechos, mientras realizaba una estadía de post-grado.

    Publicado por Lorenzo Naranjo Tapia | 24/02/2014, 7:23 PM
  11. estas muy bien

    Publicado por angel luis | 30/10/2011, 5:16 PM

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